Lo que en un principio era una marcha pacífica ha derivado en enfrentamientos con la Policía y en el asalto a una sucursal de Royal Bank of Scotland (RBS)./ Afp

Ecologistas, sindicalistas, estudiantes, activistas contrarios a los conflictos armados y miembros de organizaciones benéficas toman parte en las distintas protestas que se concentran en la 'city'./ Efe

Un grupo de activistas ecológicos asiste a una protesta cerca del edificio del Cambio Climático en Londres./ Efe
Intolerancia con la violencia
El primer ministro británico, Gordon Brown, advirtió ayer de que la violencia y la intimidación no serán toleradas estos días. La Policía ha dispuesto un gran operativo de seguridad para el G-20 cuyo coste está estimado en 7,5 millones de libras (unos 8,4 millones de euros) y en el que participan agentes de seis fuerzas del orden, principalmente de los condados que rodean la capital.
Lo que en un principio era una marcha pacífica ha derivado en violentos enfrentamientos que se han saldado con 23 detenidos
La ciudad cuenta con un gran operativo de seguridad cuyo coste está estimado en 7,5 millones de libras
Cientos de manifestantes se han congregado en el centro financiero de Londres en medio de unas medidas de seguridad sin precedentes para expresar su rechazo a los excesos del sistema capitalista y mostrar su descontento por la celebración de la
cumbre del G-20, en la capital británica. Lo que en un principio era una marcha pacífica ha derivado en enfrentamientos con la Policía y en la detención de 23 personas.
A medida que avanzaba el tiempo, la tensión se ha acrecentado. Las fuerzas del orden han impedido que muchos participantes pudieran abandonar el lugar para regresar a sus casas en un intento de mantener el orden público. La concejal del Partido Verde Romaine Fenix ha calificado la decisión policial de inexplicable y de violación de los derechos civiles. "La gente ha acudido en espíritu festivo" para manifestarse pacíficamente, ha explicado.
Paralelamente, un grupo de manifestantes ha irrumpido en el edificio del
Royal Bank of Scotland (RBS), propiedad del Estado en un 70%, y ha roto los cristales de algunas de sus ventanas, en lo que han descrito como un acto simbólico contra los banqueros a quienes responsabilizan de la
crisis económica.
La protesta, que llevaba el nombre de G20 Meltdown (en alusión a una catástrofe nuclear), ha estado liderada por varios grupos anticapitalistas, y en ella han participado ecologistas, sindicalistas, estudiantes y pacifistas. 'Castigo a los saqueadores' o 'Decisiones honradas', son algunas de las consignas que se han escuchado a lo largo de la marcha por las calles londinenses. Coincidiendo con el Financial Fools Day -jornada del Financiero Inocente- algunos organizadores han calificado así las protestas.
Además de la manifestación en la City, la Coalición Parad la Guerra, contraria a la intervención en Irak, se ha manifestado ante la Embajada estadounidense en Londres para exigir la retirada de las tropas en ese país y Afganistán y el desarme nuclear. Asimismo, activistas de la campaña contra el Cambio Climático han llevado un bloque de hielo gigante hasta el recinto ferial de ExCel, sede de la cumbre del G-20, como símbolo del deshielo causado por el cambio climático.