El presidente de la operadora vasca de telecomunicaciones Euskaltel, José Antonio Ardanza, aseguró ayer que la decisión que adopte el futuro Gobierno de Vitoria sobre su participación en la compañía «no es trascendental», si bien apuntó su creencia de que la nueva Administración, dirigida por el PSE, se mantendrá en el accionariado. En la actualidad, el Ejecutivo autónomo controla el 7% de los títulos, a través del EVE y de EITB. En su opinión, las dos empresas públicas tienen intereses vinculados a su participación en la empresa.
Ardanza, que participó en la presentación de un acuerdo entre Euskaltel y la patronal vizcaína Cebek para ofertar rebajas de entre el 10% y el 15%a las empresas asociadas a la confederación, también descartó que se vaya a producir un recorte en los servicios que su firma presta a las diferentes instituciones vascas. Apuntó que «tan sólo el 7% de la facturación de Euskaltel proviene de la Administración» y, tras subrayar que «tenemos presencia, pero también otras compañías de telecomunicaciones», concluyó que «es más, aún tenemos mucho que conseguir en ese terreno».
Reconoció que la crisis ha impactado en la compañía, con una reducción de ingresos en los tres primeros meses del ejercicio. «El número de comunicaciones -dijo- se mantiene prácticamente estable, pero el consumo es menor». No obstante, y aunque 2009 acabará a su juicio con un recorte de facturación, confió en que el beneficio sea similar al obtenido en 2008. Ardanza matizó, sin embargo, que «una de las características de esta crisis es que nos está obligando a todos a modificar las previsiones cada mes».
Ayer mismo, la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, CMT, dio a conocer el balance del sector en 2008. Se registró un descenso del 1,9% en la facturación de los operadores de telefonía móvil, al tiempo que el recorte en la fija fue más acusado: el 6%.
Negro panorama
En la misma comparecencia, el presidente de la patronal vizcaína, José María Vázquez Eguskiza, se refirió a la situación económica para calificarla como «realmente grave», al tiempo que apuntó que en la actual coyuntura «hay muy pocas cosas que se pueden hacer a nivel local». El presidente de los empresarios vizcaínos recordó el carácter «global» de la crisis y el hecho de que se haya derrumbado la demanda de la práctica totalidad de productos y servicios, hasta el punto de colocar a la economía vasca en una situación de «deflación» que «ninguno de nosotros habíamos conocido y que será bastante complicado de resolver». «Son momentos muy duros. Necesitamos un liderazgo político internacional y coordinado para salir. Lo que tenemos que hacer las empresas es intentar aguantar con un ahorro de costes y todas las medidas que sean posibles porque la demanda está ahí», apuntó. Enfatizó que «estamos ante un problema de demanda y eso no lo han causado las empresas». Por eso, resumió, «cuando un empresario presenta un ERE no lo hace por capricho, sino porque es necesario».