El Baskonia vuelve a abrir huella hacia Berlín'09. Después del alud que le sepultó el pasado jueves en el Palau, ayer volvió a encontrar la ruta apropiada, esa senda segura que pasa por el Buesa Arena y que tiene a la incansable afición vitoriana como manto protector a prueba de descalabros. Ese embrujo de Zurbano que ni defiende ni mete canastas, pero que jugadores y técnico invocan como un antídoto contra el mal de ojo volvió a hacer ayer su función.
Pero también cumplió su parte la escuadra de Dusko Ivanovic, que espantó los nervios del cambio de sede del 'play off' para manejarse como un anfitrión eficaz en una pelea ante el Barça en la que se llevó la palma el equipo menos desacertado. Porque la de ayer fue una sesión de baloncesto bronco, jugado a tirones, de manos nerviosas y mentes bloqueadas, como sí el hecho de alcanzar el punto crítico de la serie provocara el tembleque en ambos bandos. Ahora, el 'play off' entra en el punto de no retorno. Mañana, el Baskonia tendrá su primera oportunidad para resolver la contienda con el Barça. Mejor aprovecharla y ahorrarse el vértigo de un quinto partido a cara o cruz en el Palau la semana que viene.
Tuerto contra ciego
Dentro de la espesura general, el TAU tuvo las suficientes dosis de clarividencia para ponerse a un paso de su quinta 'Final Four' consecutiva. Quizás no fue él mismo y hubo de jugar a contraestilo, imposibilitado de correr y con una sangría extrema de pérdidas de balón. Sin embargo, supo estar más asentado en defensa y logró volver a ser dominador del rebote para devolver el golpe a un Barça perdido sin Juan Carlos Navarro. ¿Y los árbitros? Bien, gracias.
Con la baja de su megaestrella, el Barça perdió mucho más que una de sus principales fuentes de anotación. Se quedó sin su faro y sin su referencia emocional, desorientado a pesar de su espectacular potencial, sabedor de poseer un motor de primera pero sin tener nada claro qué camino tomar.
Al menos, el TAU demostró haber tomado nota de sus pecados en su última visita al Palau. Dusko Ivanovic optó por resguardar a Tiago Splitter a base de borrarlo del quinteto inicial, de forma que Daniel Santiago, el gran imán para atraer la música de viento del Buesa Arena, se desgastara en el primer cuarto. Desconectado el puertorriqueño, el plantel vitoriano logró remontar el vuelo con un parcial de 10-0 a caballo entre el final del primer cuarto y el arranque del segundo (20-11. Minuto 11).
Fallo y triple
Entre una nube de balones regalados o que se perdían entre las piernas de los jugadores, en plena competición de descaciertos, el TAU mantuvo una ventaja que, dada la ceguera ofensiva rival, le convertía en un tuerto con corona al descanso (29-20). Ni siquiera los tiros libres eran una fuente segura de alimento para los vitorianos. Y mucho menos para los blaugranas, que lanzaron su primer lanzamiento libre en el minuto 31.
En medio de un baloncesto con textura de engrudo, los contendientes mantuvieron el 'statu quo' durante un tercer cuarto que se cerró con una de esas jugadas que hunden amagos de remontadas y dan oxígenos a los perseguidos. Robo de balón de Ilyasova y galopada veloz hacia la canasta para terminar con un mate mal ejecutado que aprovecha Prigioni para clavar un triple. De poder ver al Barça a cuatro puntos a escaparse otra vez de nueve (46-37).
Aún habría más de un sobrasalto en el capítulo final. Acabó por jugar con fuego tras una falta antideportiva pitada a Rakocevic, que puso al Barça a a cinco puntos a falta de 1.55 minutos. Con Lakovic como único hombre con mando en plaza, los 'culés' llegaron a acercarse a tiro de triple (65-62) a falta de 26 segundos. Sólo la frialdad de 'Rako' y Mickeal en los tiros libres puso a resguardo un triunfo que pone al TAU a un triunfo de Berlín.