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Sociedad

ELISEO GIL ARQUEÓLOGO

25.03.09 -

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El fabuloso cuento del maestro egipcio que llegaba a Veleia a enseñar jeroglíficos y latín a los niños de una rica familia romanoalavesa sonaba raro, chirriaba a los historiadores y a otros muchos expertos pero... Pero salía de la boca de Eliseo Gil (Vitoria 1961), un arqueólogo querido en los ambientes culturales de Vitoria. Si lo decía Eliseo, no había motivo de duda, porque para todo el mundo era una persona de probada honestidad.
Tanta era la fe en el arqueólogo que cuando, en noviembre de 2006, surgieron las primeras dudas por boca de tres profesores universitarios -los lingüistas Joaquín Gorrochategui y Joseba Lakarra y el historiador Juan José Larrea-, numerosos arqueólogos expresaron su profundo malestar por los recelos. «Es un tipo absolutamente legal», dijo la entonces técnico responsable del Museo de Arqueología de Álava, Amelia Baldeón, que el mes pasado fue cesada en este puesto y trasladada al Museo de Armería al haberse visto salpicada por el escándalo de los falsos hallazgos de Veleia.
El milenario poblado ubicado a poco más de diez kilómetros de Vitoria ha sido la gloria y la tumba profesional de Eliseo Gil. La gloria porque, con lo difícil que es vivir de la Arqueología si no se ejercita la docencia o se tiene un puesto de funcionario en una institución como un museo, Gil consiguió un patrocinio multimillonario por parte de los responsables de EuskoTren. Ni más ni menos que 3,7 millones de euros en una década. Su trato afable y sobre todo sus buenas dotes como comunicador le han permitido, además, implicar económicamente en el proyecto a todas las instituciones que ha tenido a mano. Y es que, pese a su carácter tímido, es sin ninguna duda un excelente relaciones públicas.
Pero cualquiera puede morir de éxito. Eliseo también. La Veleia que le encumbró está a punto de tragárselo. Y es que, con independencia de lo que decida el juez, su prestigio como arqueólogo está más que nunca bajo tierra.
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