Imagen de archivo del gran ayatolá Alí Jamenei. / Ap
Un conflicto que se remonta a 1953
Estados Unidos e Irán rompieron sus lazos diplomáticos en abril de 1980, una vez que cuajó la revolución islámica que derrocó la monarquía pro occidental del último Sha de Persia, Mohamad Reza Pahlevi. Sin embargo, las raíces del conflicto se remontan a 1953, fecha en la que un golpe de estado de la CIA en colaboración con los servicios secretos británicos desalojó del Gobierno al primer ministro nacionalista Mohamad Mossadegh y devolvió el poder absoluto al Sha.
Nada más llegar al Despacho Oval, Obama anunció su deseo de cambiar la política hacia el régimen de los ayatolá y tender la mano si Teherán "abre el puño". El primer gesto de la Administración demócrata ha sido invitar a Irán a la cumbre internacional sobre Afganistán que celebrará a principios de abril. Según ha señalado Javanfakr, Irán todavía no ha tomado una decisión al respecto, y ha asegurado que el mensaje, "que no sorprende pero es insuficiente", es una buena señal.
"Se nos ha alimentado con el eslógan del cambio, pero en realidad no hay cambio por ninguna parte", señala el líder iraní
Jamenei pide a Washington que deje de inmiscuirse en el desarrollo del resto de países del mundo
En un gesto sin precedentes, el líder supremo de Irán, el gran ayatolá Alí Jamenei, se ha dirigido a la nación a través de un discurso televisado en el que responde a la
petición de acercamiento lanzada el viernes por el presidente estadounidense, Barack Obama, solicitando un verdadero "cambio" en la, a su juicio, inmovilista política norteamericana respecto a Irán, y al tiempo que ha pedido a Washington que deje de inmiscuirse en el desarrollo del resto de países del mundo.
"Se nos ha alimentado con el eslógan del cambio, pero en realidad no hay cambio por ninguna parte. No hemos visto cambio alguno", ha declarado Jamenei en su comparecencia ante las cámaras realizada en la ciudad nororiental de Mashhad. "Si vosotros (EEUU) cambiáis, nosotros cambiaremos", ha afirmado el líder iraní, cuyo país se encuentra sometido a duras sanciones por las sospechas estadounidenses de que el programa nuclear que investiga Teherán esconde intenciones militares para fabricar un arma de destrucción masiva.
En este sentido, el gran ayatolá y sucesor de Jomeini -bajo cuyo régimen Estados Unidos cortó toda relación diplomática con Irán- ha considerado que la petición del presidente estadounidense está vacía de contenido. "El cambio debe consistir en algo más que palabras", ha señalado. De igual modo, ha aseverado que Estados Unidos se ha convertido en un país "odiado" por el mundo, y ha llamado finalmente a la administración norteamericana a "dejar de inmiscuirse" en las cuestiones internas de otros países.
"Un compromiso honesto"
El mensaje de Obama, emitido el viernes con motivo de la celebración del año nuevo persa en un gesto igualmente innovador, destacó el "compromiso de EEUU con la diplomacia" que "afronta toda clase de asuntos y persigue alianzas constructivas". El presidente norteamericano recalcó que "este proceso no avanzará mediante amenazas". "Buscamos un compromiso honesto y basado en el respeto mutuo", agregó.
Asimismo, defendió que Irán tenga "su sitio de pleno derecho en la comunidad internacional", pero esto no se logrará si Teherán no pone algo de su parte. "Tenéis derecho, pero implica responsabilidades reales y no podrá lograrse a través del terrorismo o las armas, sino mediante acciones pacíficas que demuestran la verdadera grandeza del pueblo y la civilización iraníes", advirtió.