El Juzgado de lo Mercantil de Vitoria escenificó ayer una nueva vista del enredo en que han derivado las sucesivas demandas contra el matrimonio Piterman, a quienes se reclama desde el Alavés y la administración concursal el reingreso del dinero o de los gastos que cargaron a cuenta de la tesorería del club en diversas gestiones personales durante su trienio en Vitoria. «Actos gratuitos y de liberalidad», definió la parte albiazul en el litigio, de «enriquecimiento de Piterman y empobrecimiento del Alavés», añadió. La suma se eleva a casi 120.000 euros y el juicio quedó visto para sentencia.
Por un lado, a Milanendra Vikramsingh se le pide desde la demanda que devuelva al Alavés los 49.263 euros de siete pasajes de avión de ella y sus dos hijos a diversos destinos, en particular a San Francisco (EE UU), en fechas especialmente señaladas, como verano y Navidad. La defensa de Piterman ya había alegado que ese dinero se compensó con el pago por su parte de una factura emitida por Masterdraft Limited, sociedad con domicilio en Londres, que supuestamente gestionó la búsqueda de un inversor foráneo para el Alavés mientras el ucraniano era su presidente.
La rocambolesca operación va más allá. El cargo de Masterdraft lleva fecha de mayo de 2007, cuando la venta de acciones a Fernando Ortiz de Zárate ya estaba en marcha, aunque año y medio después, en octubre de 2008, otra sociedad, Esfinge XX, ésta domiciliada en un lugar que coincide con el despacho del abogado de Javier Tebas en Madrid, asume el pago de la dichosa factura. Con ella, en teoría, se cubría el dinero antes gastado por Milanendra a cuenta del club en viajes privados.
Con pruebas, testimonios y argumentos, el Alavés y sus administradores concursales desmontaron la teoría del matrimonio Piterman. No así su defensa, que tan sólo trató de desviar la atención, responsabilizar a terceros y, en suma, tirar balones fuera sin nada que probar. Una estrategia, como las anteriores, dilatoria, vaga e inútilmente exculpatoria.
Electrodomésticos
No menos histriónica es la demanda relacionada con los aparatos electrónicos -decenas de mp3, mp4, televisores, dvds y relojes- cargados al Alavés y que se entregaron en una propiedad de Piterman. La firma Selección de Publicidad depositó en el Aparthotel Palamós el cargamento con el que satisfacía una deuda de cerca de 70.000 euros contraída con el club. La administración concursal probó el envío al complejo del ucraniano, una operación «beneficiosa para él y perjudicial» para el Alavés, sentenció.