Jesús España había manifestado antes de viajar a Turín para disputar el Europeo en sala que «lo del ránking es un poco relativo; lo importante es competir bien». Y qué razón tuvo el atleta madrileño si vemos cómo discurrió la final de los 1.500 metros.
Los tres españoles -Arturo Casado, Diego Ruiz y Álvaro Rodríguez- se presentaron con las tres mejores marcas de todos los participantes, lo que hacía soñar con repetir el triplete de hace dos años en Birmingham. Pero les faltó experiencia de alta competición. La que tuvo el veterano Rui Silva para colarse por un hueco inverosímil y ganar el oro.
La carrera discurrió lenta. Casado se puso delante del grupo y con su envergadura contenía a todo lo que se movía. Hasta la contrameta en la última vuelta no se desató la batalla. Atacaron Rui Silva y el francés Kowal. El primero por dentro y el segundo por fuera. El resultado fue nefasto para el equipo español, que de una tacada perdió a Rodríguez (cortado) y Casado (tapado y sin salida). No cabe peor táctica. «He corrido toda la prueba bien, salvo los últimos cien metros. Se me ha colado Rui Silva en un fallo de principiante que me ha costado muy caro», dijo Casado. «He cavado mi propia tumba», añadió Rodríguez.
Sólo Diego Ruiz aguantó el tipo, aunque los metros de ventaja que le cogió Rui Silva en la última curva fueron decisivos y del hipotético triplete se pasó a una plata. Silva hizo 3:44.38, por los 3:44.70 de Ruiz y los 3:44.75 de Kowal. Casado fue quinto (3:45.17) y Rodríguez, séptimo (3:46.86).
En altura
Ruth Beitia consiguió la medalla de plata en salto de altura, su tercera medalla en campeonatos de Europa bajo techo, al superar los 1,99 metros. Sólo le ganó la alemana Friedrich, quien superó los 2,01.
Beitia se aseguró la plata al saltar limpiamente los 1,99 metros y caer las dos rusas en esta altura. La alemana tomó la delantera al superar a la primera los 2,01, lo que obligó a Beitia, que falló su primer salto, a dejar los otros dos para 2,03, con los que no pudo.
La relación de medallas la cerró Luis Alberto Marco en los 800 metros. Para él fue la plata y sólo cedió ante el gran campeón, el ruso Borzakovsky. El español se puso al frente de la prueba, con el ruso a su par. Olmedo, el otro español en la final, tiró a 300 metros para el final, pero salió detrás de él Borzakowsky, que se fue derecho hacia la línea de meta. Se impuso con un crono de 1:48.55, por los 1:49.14 del español. Olmedo fue quinto, con 1:49.77.