Conrado Hernández, director de la oficina del Gobierno vasco en La Habana, permanece detenido desde hace quince días, según confirmaron ayer a EL CORREO fuentes oficiales, que aseguraron desconocer los motivos del arresto. El delegado en el país de la Sociedad para la Promoción y Reconversión Industrial (SPRI), de nacionalidad cubana, era una persona de absoluta confianza del régimen, que le propuso para el cargo. En los diez últimos años ha ejercicio de enlace en la isla de las empresas de Euskadi. Son conocidas sus estrechas relaciones con el ex vicepresidente Carlos Lage, el hombre fuerte del castrismo que acaba de ser destituido de forma fulminante por comportamientos «indignos» -una velada alusión a supuestas corrupciones-, junto al ya ex ministro de Exteriores Felipe Pérez Roque.
Medios consultados por este periódico apuntaron que la detención se produjo cuando Hernández se disponía a tomar un avión rumbo al País Vasco junto a su esposa, que ha sido puesta en libertad. Las autoridades autonómicas que le esperaban iniciaron gestiones para conocer su paradero al no presentarse a las citas que habían concertado. La Embajada cubana en España les remitió al Gobierno de La Habana, que no les ofreció ninguna explicación al respecto. Dos altos cargos del Ejecutivo vasco manfestaron entonces su deseo de viajar a la isla para recabar información. «No es un buen momento», les advirtieron los representantes diplomáticos en Madrid.
La preocupación por la suerte de su delegado en La Habana ha disparado la inquietud en el Gabinete de Juan José Ibarretxe, que sólo ha recibido una confirmación extraoficial del arresto.
Días después de que éste se produjera, el pasado 27 de febrero la Policía cubana registró la oficina de la SPRI en La Habana. Los agentes se incautaron de abundante documentación manejada por Hernández y del disco duro de un ordenador.
Ministros «indignos»
El lunes, cuando apenas habían transcurrido 72 horas desde esa operación, el régimen anunció una profunda remodelación del Ejecutivo que preside Raúl Castro. En ella fueron destituidos, entre otros, dos de los principales 'hombres fuertes' de la isla: el vicepresidente Carlos Lage, el ideólogo político de la Administración comunista, y el ministro de Exteriores, Felipe Pérez Roque. Desde su convalencia, el ex presidente Fidel Castro atribuyó los ceses de ambos mandatarios a su comportamiento «indigno» en sus habituales reflexiones que publica la prensa oficial. Sus palabras fueron interpretadas en círculos políticos como una alusión a eventuales corrupciones de los dos ex dirigentes.
Hernández, un ingeniero industrial que ronda los 60 años, era un estrecho amigo de Lage desde que coincidieron en la escuela. Gracias a esa vinculación, el ya ex vicepresidente ha dispensado tradicionalmente un trato preferencial a las autoridades y empresarios vascos que han viajado a la isla. Algunas fuentes apuntan una hipotética conexión entre el arresto del delegado del Gobierno autónomo y el fulminante relevo del hasta ahora 'número dos' del régimen.
El Ejecutivo vasco ha solicitado oficialmente a La Habana datos sobre el paradero y los cargos que pesan contra Hernández; hasta el momento, sin resultados positivos. Las instituciones cubanas suelen reservarse el derecho de informar acerca de las causas de los arrestos y, «aunque existe un plazo legal para las prisiones preventivas, la experiencia demuestra que pueden ser muy flexibles», explicó un experto que quiso guardar el anonimato.
La Embajada de España, que sí está al corriente de la detención, tiene limitada su capacidad de actuación en este caso al tratarse de un ciudadano cubano. Además, tampoco tiene competencias ya que es el Gobierno vasco quien formalizó el contrato para la apertura de su sede, en unas negociaciones directas con las autoridades de La Habana.