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Álava

02.03.09 -

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Los gestores sanitarios argumentan a menudo que el paciente alavés está «mal acostumbrado». A su juicio, olvida que partió de una situación privilegiada en los 80, con un Txagorritxu moderno y bien equipado que tenía como complemento a Santiago cuando en Cruces aún había habitaciones de cuatro camas y en Basurto se trasladaba a los pacientes de pabellón a pabellón por la calle. Pero han pasado 30 años, todos los hospitales de la red vasca se han puesto las pilas y cuando el alavés se compara con un vizcaíno, que tiene a su alcance todas las especialidades quirúrgicas sin tener que desplazarse, empieza a sentarle mal que le tomen por un 'malcriado'.
En Álava son cada vez más numerosas las voces de personas muy representativas que claman por un incremento de los recursos hospitalarios. El presidente del colegio de Médicos de Álava, Kepa Urigoitia, abrió el debate en marzo de 2006, cuando denunció que en la provincia pasa más de un año entre que una persona tiene un problema y logra que le operen y pidió más médicos y otro hospital. La líder del sindicato de enfermeras Satse, Lourdes Tobarra, recogió el guante en junio del año pasado y habló de un déficit de 250 profesionales de su colectivo y de la necesidad de un tercer hospital sólo para crónicos, máxime con el imparable envejecimiento poblacional. Apenas un mes después, el alcalde de Vitoria, el socialista Patxi Lazcoz, anunció que quiere construir un gran centro de agudos en Salburua y destinar la parcela de Santiago a pisos. El PP empieza entonces a defender en público también el hospital de crónicos. Y a todos ellos el consejero de Sanidad, Gabriel Inclán, responde con un no rotundo. Por eso, a todos ha sorprendido la irrupción en campaña de Ibarretxe con su promesa de hacer un Txagorritxu II, demasiado ambigua como para saber hasta qué punto quería comprometerse.
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