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La falta de comunicación en el seno familiar actúa, en multitud de ocasiones, como caldo de cultivo de enraizados conflictos entre los padres y sus hijos adolescentes, que pueden llegar a derivar incluso en agresiones mutuas. Por ello, y a fin de que la sangre no llegue al río, el recién nombrado Defensor de la Infancia y la Adolescencia de Euskadi, Jesús Gutiérrez Jodra, insiste en la importancia de educar a los hijos «en el diálogo y en la comunicación».
«La adolescencia -razona- es, de por sí, un periodo vital en el que se tiende a perder la vinculación con la familia y a buscar las referencias fuera». Partiendo de esa base, el Defensor de la Infancia considera «fundamental» que los padres «establezcan unas bases sólidas de diálogo, respeto y comunicación y marquen límites desde la infancia a fin de que los hijos sean capaces de resolver después, desde la responsabilidad, los conflictos que en un momento dado se puedan plantear».
Y, en ello, apunta, los servicios de mediación tienen un «importantísimo papel». No sólo para solucionar una disputa que pueda llegar a surgir en un momento determinado, sino para «asumirla como pauta fundamental en la resolución de futuros conflictos». «Primero, quizá sea necesaria la intercesión de un mediador, pero una vez que asumamos esas bases de respeto, diálogo y negocación se podrán resolver los conflictos sin terceras personas y de una forma mucho más sencilla», expone Jesús Gutiérrez Jodra.
En este sentido, Gerardo Villar, mediador del Ayuntamiento de Vitoria, incide también en la importancia de que las partes implicadas en el conflicto «desarrollen las pautas de comportamiento adecuadas». «Si el adulto -explica- se pone a la altura del adolescente, perderá autoridad y el hijo terminará por perderle el respeto al padre».
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