Es uno de los edificios con más encanto del Casco Viejo de Vitoria. Se ubica en la calle Herrería, data de 1521 y fue mandado construir por Juan Ruiz de Vergara y su esposa María Díez de Álava y Esquível. No cabe duda de que pasado tiene, pero también futuro. La Diputación, concesionaria de un inmueble que es de propiedad municipal, ha decidido cambiar de estrategia y ubicar en él a todas las sociedades forales excepto Álava Agencia de Desarrollo, que hace escasas fechas se trasladó a la calle Landázuri.
Pese a que la institución foral adquirió el inmueble en 2002 por un periodo de 99 años, su restauración no comenzó hasta finales de septiembre de 2007, con el PNV recién llegado al Palacio de la Provincia. El cambio de color político no incidió en el futuro uso del inmueble, destinado a albergar las oficinas centrales de la sociedad foral Arabarri -encargada de la recuperación del patrimonio de los cascos históricos del territorio- y el servicio de Patrimonio Histórico de la Diputación.
El paso de los meses, sin embargo, ha llevado al tripartito PNV-EA-Aralar a cambiar de planes. El palacete, según explicaron fuentes forales, no sólo acogerá las dependencias de Arabarri (ahora en Siervas de Jesús), sino también las del resto de sociedades forales diseminadas por toda la ciudad. Según la distribución planificada, la planta baja se destinará a Arabarri, la primera a Arabako Lanak -obras- y la segunda acogerá Vías de Álava S.A. -encargada de construir la Vitoria-Eibar- y Álava Agencia del Agua.
De esta forma, recalcan estas mismas fuentes, se pretende centralizar los servicios de la Diputación y ahorrarse el pago de alquileres para ubicar las actuales oficinas, una cantidad todavía sin precisar.
Plan de aceleración
Lo paradójico, sin embargo, es que un proyecto que comenzó en septiembre de 2007 ha sido incluido como uno de los grandes hitos alaveses del acuerdo de aceleración económica acordado hace medio año por el Gobierno vasco y las tres diputaciones. En realidad, sólo ha cambiado el futuro uso del edificio, ya que la inversión, cercana a los tres millones, y los plazos, en torno a 2011, siguen siendo los mismos.
Respecto a la fase constructiva en la que se encuentra el palacete, está previsto que a finales de mes culmine la primera de ellas, la de asentamiento de la estructura. La segunda, la referida a la distribución interior, comenzará después para que en un par de años, una de las casas con más encanto del Casco Viejo vuelva a brillar con luz propia.