Patxi López lanzó ayer un velado reproche a PNV, EA y Aralar, formaciones que denuncian de manera rotunda los atentados de ETA pero que son sumamente críticas con la Ley de Partidos y con los procesos de ilegalización de las diferentes marcas de la izquierda aber-tzale. Aunque no llegó a mencionarlas, el candidato del PSE aseguró que «no basta con condenar» a la banda armada si, a continuación, se defiende que pueda tener «cobertura política a través de cualquiera de sus sociedades interpuestas». En este sentido, pidió un liderazgo claro contra el terrorismo.
López dejó a un lado los mítines de precampaña para alabar la «herencia» de todos a los que «se les arrebató la vida para que Euskadi fuera un país de convivencia» frente a los «totalitarismos». Lo hizo en un acto simbólico celebrado en el Kursaal donostiarra; en el 25 aniversario del asesinato a las puertas de su domicilio del senador Enrique Casas. Su fallecimiento abrió el macabro listado de un febrero que terminó por convertirse en el mes negro de los socialistas tras los atentados mortales contra Fernando Múgica (6-2-1996), Fernando Buesa (22-2-2000) y Joseba Pagazaurtundua (8-2-2003).
Fue un homenaje en el que tomaron parte destacados militantes del Partido Socialista, entre ellos, el ex vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra; el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza; el diputado Txiki Benegas; o el ex presidente del Parlamento europeo, Enrique Barón. Todos lanzaron breves discursos con mensajes comunes destinados a glosar la figura del político asesinado y la voluntad de derrotar al terrorismo. También habló Bárbara Duhrkop, la viuda de Casas, que agradeció a sus compañeros de partido la «red de solidaridad ante el dolor» que han creado durante los últimos 25 años.
Ambigüedad
Acabadas estas intervenciones, tomó la palabra Patxi López. El líder del PSE recordó la «incomprensión» en la que vivían los socialistas vascos hace un cuarto de siglo. «Quisieron expulsarnos del sistema político, hacernos extranjeros en nuestro propio país», exclamó. El candidato a lehendakari contrapuso aquel pasado sombrío con un presente en el que el PSE está «más firme y fuerte que nunca», y con «más capacidad, apoyo social y voluntad de dirigir este país».
En este sentido, sostuvo que defender la memoria de las víctimas «implica una defensa de la democracia en un país en el que todavía hay quien justifica la violencia como instrumento para obtener objetivos políticos». Para López, hay que «asumir un liderazgo claro contra el terrorismo», algo que, en su opinión, no ocurre en la actualidad. En un mensaje implícito a los nacionalistas, afirmó que «se juega en demasiadas ocasiones con una ambigüedad insoportable».
El candidato del PSE consideró «absolutamente indigno» que se equipare a una organización terrorista con «un partido democrático como el socialista acusándonos de hacer una pinza con ETA en contra del PNV», afirmación realizada hace escasos días por Iñigo Urkullu.