Su pueblo tenía un lugar preferente entre sus planes siempre que contaba con algún día libre. A L.C.A. le encantaba volver a Roperuelos del Páramo, un pequeño municipio leonés de unos 700 habitantes, para reunirse con los suyos. El sábado se encontraba allí participando en una batida, pero el destino quiso que no pudiera volver a Vitoria, donde residía desde hacía varios años junto a su familia. Por desgracia, una bala se cruzó en su camino y le provocó la muerte.
Este vecino de la calle Argentina, de 39 años de edad, casado y con un niño y una niña de corta edad, se encontraba a mediodía del sábado en la localidad de San Esteban de Nogales, cercana a su pueblo natal. Allí, en una dehesa, asistía a una multitudinaria batida de jabalíes organizada por el coto de caza del lugar y a la que se habían apuntado cerca de 60 aficionados procedentes de León, así como de Zamora e incluso de Galicia. Toda una fiesta que sobre la una menos diez de la tarde se truncó en una fatal desgracia.
Uno de los cazadores, de 23 años de edad y originario de otro pueblo de la zona, disparaba en ese momento a un jabalí que se acababa de cruzar en su camino, explicó la junta directiva del coto. La bala, sin embargo, no dio al animal y alcanzó de lleno en el abdomen a L.C.A., que perseguía también a la presa. Según explicaron testigos del suceso, el accidente fue tan brutal que «se observaba el orificio en la espalda» del fallecido. Se desconoce si el proyectil le llegó de forma directa, por un rebote o por un mal cálculo de la distancia a la que se hallaba la pieza. Los participantes en la batida tardaron apenas unos segundos en reaccionar. Llamaron al servicio de emergencias 112 de Castilla y León, que envió una UVI móvil y un helicóptero medicalizado hasta el lugar, aunque los primeros en llegar fueron los miembros de la Guardia Civil. Ninguno pudo hacer ya nada.
Muy afectados
El personal médico intentó reanimar a L.C.A. pero resultó imposible. El juez ordenó el levantamiento del cadáver cuatro horas después. Miembros de la junta directiva del coto organizador de la batida y testigos del accidente, muy afectados por lo ocurrido, declararon a lo largo del sábado en el cuartel del pueblo leonés de Alija del Infantado. Santiago Prieto, presidente del coto, advertía que «los montes cada vez están más cerrados y no hay quien los limpie» como posible causa de que el joven no viera al fallecido.
El suceso provocó una gran conmoción entre los conocidos y familiares del fallecido. Algunos explicaron que este leonés «había sido camarero de la cafetería Goliath», ubicada en la Avenida, y que ahora trabajaba de tornero fresador en un taller de la capital alavesa.
Por su parte, la familia de L.C.A. se encuentra en Roperuelos del Páramo, donde hoy se celebrará su funeral y su cuerpo será incinerado. En Vitoria, la misa tendrá lugar mañana martes en la parroquia de San Andrés.