Rutas de vino es una agencia de viajes online especializada en vino y gastronomía que lleva operando desde 2002. Su directora, Cristina Alonso, admite ser una pionera en España de esta fórmula comercial que ya se explotaba en países del entorno mezclando turismo, etnografía y enología. El hecho de que Miranda sea la sede de esta singular empresa y que esté situada en un punto geográfico clave permite que la ciudad del Ebro sea visitada por cientos de turistas cada año. Su principal atractivo: su riqueza gastronómica.
-¿Cómo surge la idea de crear esta empresa?
-Estudié en Estados Unidos y me volví en el año 2000 para trabajar como ingeniera industrial, pero quería hacer algo diferente. Este tipo de turismo en Italia o Francia ya estaba desarrollado y creí que podría funcionar en España. La inversión era mínima porque requería sólo de un ordenador y lo podía hacer desde casa, así que decidí poner todo en marcha. Y hasta ahora.
-Los inicios no serían fáciles.
-No, y de hecho la página web la pusimos al principio sólo en inglés y muy orientada a los americanos porque ellos en 2002 ya estaban habituados a comprar por internet. Los españoles les costó más pagar por internet y hasta 2006 no empezaron a entrar más en la página.
-Organizan casi de todo en torno al mundo del vino y el turismo.
-Es verdad. Organizamos cursos de cocina para empresas, rutas de tapas y viajes tanto por su cuenta como guiados. Si el evento lo organizamos en el extranjero, se combina con más actividades turísticas.
-¿Qué es lo más demandado?
-Las tendencias cambian con el tiempo. Antes teníamos muchos más clientes extranjeros que lo querían todo organizado. Luego hubo otra temporada en la que las empresas demandaban viajes o actividades enológicas pero, con la crisis, en el último semestre lo más demandado está siendo las escapadas de fin de semana para particulares, desde parejas hasta grupos de amigos.
-¿Qué zonas tienen más éxito?
-Sobre todo La Rioja y La Ribera porque son los vinos que más se conocen tanto en España como fuera del país.
-¿Hacen un alto en el camino estos viajes por Miranda?
-Sí, pero la gente no se queda aquí porque no tiene el atractivo. Lo que sí que hacemos es recomendar que paren a comer porque es barato y de calidad. El mayor atractivo turístico de Miranda es su gastronomía y en eso debemos enfocar nuestros esfuerzos.
-¿Por qué no en otros sectores?
- Porque no podemos competir con otro tipo de atractivos del entorno, como el Guggenheim de Bilbao o la catedral de Burgos. Pero en gastronomía estamos a un gran nivel. A los mirandeses nuestra ciudad nos parece lo mejor, pero hay que admitir que sus calles están sucias y no dan buena impresión.
-Miranda tiene vino con denominación de origen La Rioja. ¿se hacen visitas al Ternero?
-La finca de El Ternero es un lugar precioso y tiene un vino bueno. Tenemos intención de incluirlo en nuestras rutas y, de hecho, algunas ya están pasando por aquí. El problema es que queda un poco a desmano.
-¿Se explota poco Miranda turísticamente hablando?
-Miranda no ha tenido nunca vocación turística y se podría hacer más promoción como centro neurálgico. Estando cinco días aquí tienes tantas cosas cerca que no te aburres. El problema es que faltan hoteles con encanto.
-Si un cliente le solicita una ruta en Miranda, ¿qué le recomendaría?
-Miranda tiene cosas muy interesantes además de la gastronomía, sobre todo su historia, aunque muchos mirandeses la desconozca. A veces pensamos en historia como lo que sucedió hace muchos siglos, pero también es interesante conocer lo que ha pasado hace cien años. Aquí se puede ver cómo ha sido la evolución de la ciudad a través del ferrocarril u observar rincones singulares de la parte vieja. Además, es interesante su cercanía con El Ternero, La Rioja o la cuna del castellano. Estamos rodeados de atractivos.
-El nuevo museo, ¿ayudará un poco a la ciudad en este aspecto?
-Con tener la idea de hacer el museo no basta. Lo importante es saber darle el enfoque adecuado y gestionarlo bien.
Cursos de catas
-En Miranda organizan este martes una cata de vino y chocolate, ¿es una buena mezcla?
-La gastronomía hay que entenderla como una excusa para aprender y divertirse, que es lo que la gente busca. Nosotros ya habíamos hecho catas de este tipo en Chocomadrid, con 150 personas, y decidimos repetir. El chocolate es un producto que gusta a todos pero del que pocos entienden, no como el vino.
-¿En qué va a consistir?
-Será a las 19.30 horas y se probarán cuatro vinos: tinto con barrica, joven, blanco semidulce y un Pedro Ximénez. Esto se mezclará con distintos tipos de chocolates y en diferentes texturas. En Miranda el precio es muy popular, 12 euros para las socios de Amas de Casa y 15 para el resto.
-La idea se va a extender por otros lugares con motivo de San Valentín.
-Creo que se trata de dos productos muy románticos y de ahí que tanto en Aranda como en Madrid se vaya a celebrar el día 14 de febrero.
-Estas ofertas divertidas y curiosas empiezan a ser cada vez más frecuentes.
-Son opciones que se dan al cliente, como las catas de cerveza, pasar un fin de semana de vino y yoga o conocer de cerca la vendimia y la elaboración de los vinos. Todas tienen su público y son demandadas.
-Vamos, que en época de crisis hay que reinventarse.
-Hay que hacer nuevas propuestas continuamente a nuestros potenciales clientes. Si las empresas no tienen dinero para pagar a sus trabajadores menos para llevarles a cenar. De ahí que las fórmulas que buscamos son nuevas, divertidas y también baratas. Además ahora que queremos atraer otros mercados emergentes como el chino o el ruso, es imprescindible buscar este tipo de actividades.
-¿Cuál es el precio de un viaje enológico?
-Un fin de semana para una pareja que va con su coche lo tiene desde 150 euros con dos noches de hotel, desayuno, visitas a dos bodegas y una comida tradicional con vino. Para las empresas tampoco resulta caro porque hay actividades desde 85 euros por persona. Si una empresa quiere hacer su reunión o presentación de un producto de una forma más bonita puede hacerlo en una bodega o en un hotel en el que luego se incluya un curso de cata. Eso no es más caro que alquilar un establecimiento.