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08.02.09 -

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«La crisis no parará el Guggenheim 2»
El Guggenheim de la capital vizcaína atrae a miles de turistas al año y se ha convertido en un emblema para la ciudad. / J. L. NOCITO
Si el Guggenheim de Urdaibai se queda en agua de borrajas, no será por falta de presupuesto. El terremoto económico mundial puede llegar a mermar sustancialmente la recaudación fiscal de la Diputación vizcaína, pero sus 100 millones comprometidos para el proyecto seguirán en todo momento encima de la mesa. «La crisis no lo va a parar», garantiza a EL CORREO la diputada foral de Cultura, Josune Ariztondo. La mandataria se muestra convencida de que es precisamente «en los momentos clave» -como el actual cambio de ciclo económico- cuando la inversión pública debe mantenerse firme.
«La recesión lo impregna absolutamente todo -admite-, aunque mayor crisis teníamos en el momento en que empezamos a hablar de levantar el actual museo», rememora. No fue sencillo sacar adelante la iniciativa a finales de la década de los ochenta en plena reconversión industrial, con una tasa de paro desbocada y un importante descontento social. Por mucho que los recelos se instalaran en gran parte de las fuerzas políticas, los impulsores del plan no dieron su brazo a torcer. Hicieron «una apuesta decidida» por el flamante edificio recubierto de titanio ideado por Frank Gehry y les salió bien.
A la idea de levantar una sede vizcaína del Guggenheim en plena Reserva de la Biosfera le queda, en cualquier caso, un largo camino por recorrer. La Diputación espera tener listo «a finales de año» un amplio dossier técnico con las características que deberá reunir el futuro inmueble de Sukarrieta -espacios, distribución, etc.- y su previsible impacto económico sobre el entorno. Con ese informe en la mano, el ente dirigido por José Luis Bilbao iniciará los trámites administrativos para encargar la construcción de la pinacoteca en las actuales colonias de la BBK. Deberá poner especial celo en cumplir la legislación en materia ambiental para ese tipo de espacios protegidos, así como la Ley de Costas.
¿Cómo se elegirá al arquitecto encargado de la operación? La incógnita no se despejará seguramente hasta el próximo año. Según confiesa la propia Ariztondo, la institución vizcaína se debate a primera vista entre dos fórmulas: un concurso público abierto a todos los creadores y una convocatoria restringida a los diseñadores más reconocidos a nivel internacional. «En el primer caso, la pega es que los 'grandes' de la arquitectura no suelen presentarse a esos certámenes por el prestigio adquirido con los años. Y en el segundo, que todos no podrían participar», analiza la responsable foral.
La diputada de Cultura tiene claro que el 'Guggenheim 2' no será, en ningún caso, «un mero espacio para la exposición de obras». Su concepto de museo contemporáneo va más allá. «Va a ser un centro de creación donde se podrán realizar encuentros con el arte y la cultura», describe a grandes rasgos. En esa idea inicial serán fundamentales los artistas, en los cuales Ariztondo percibe «un gran apoyo».
Actualizar el convenio
En los encuentros mantenidos con la Fundación Salomon R. Guggenheim para poner en marcha el nuevo recinto la Diputación vizcaína ha puesto también sobre la mesa la actualización del convenio de explotación de la matriz bilbaína, firmado en 2011. No es una cuestión menor. Quedan cinco años para que la entente toque a su fin y a priori existe margen para negociar, pero ninguna de las dos partes parece dispuesta a apurar el plazo. Josune Ariztondo tiene claro el motivo: «Existe la voluntad manifiesta de seguir trabajando juntos».
En virtud del actual acuerdo de servicios de desarrollo y programación, el Gobierno vasco y la Diputación aportaron 20 millones de dólares a la entidad neoyorquina. Se comprometieron asimismo a proporcionar un exclusivo fondo de otros 50 millones para adquisiciones de obras de arte. El dinero que permitió edificar la imponente sede de la pinacoteca también salió de sus arcas -costó unos 100 millones de euros-, en este caso con la inestimable ayuda del Ayuntamiento. Ahora las cláusulas de la alianza pueden ir por los mismos derroteros «ante el éxito de una colaboración que ha traído a Euskadi beneficios importantes», en opinión de la mandataria vizcaína.
Mientras se negocia la ampliación del convenio, el Partido Popular ha registrado una iniciativa en las Juntas Generales para «recuperar» las marcas ligadas en exclusiva al Guggenheim bilbaíno. Para el apoderado popular Arturo Aldecoa, la cesión en los años 90 de esos derechos provoca que la fundación norteamericana «controle nuestra posibilidad de uso de la marca y sus derivados». Un patrimonio intangible, pero «igual de valioso» a juicio del representante del PP. La proposición no de norma de Aldecoa reclama que en las negociaciones abiertas con el patronato de la entidad, al menos se tenga en cuenta esa delicada cuestión.
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