Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Sociedad

07.02.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«Esta es una carrera de fondo. Aún queda mucho por hacer», explica Maite Erro, de la Defensoría para la Igualdad, que está a punto de presentar ante el Parlamento vasco el resultado de un estudio sobre la situación de las sociedades gastronómicas de todo el País Vasco, uno de los últimos santuarios de la discriminación contra las mujeres. Aunque existen numerosas peñas de este tipo que presentan un perfil mixto de hombres y mujeres, perviven aún txokos que se resisten a dejar pasar a las mujeres y así lo registran en sus estatutos. Una información publicada por el EL CORREO tras investigar 60 sociedades alavesas aseguraba que sólo la mitad permitía el acceso a la cocina. Incluso, hay algunos que se han negado a colaborar en las encuestas realizadas por Emakunde, con lo que se han ganado una sanción administrativa que puede ser importante.
En la memoria colectiva está el caso de Gaztelubide, la sociedad donostiarra de más solera, a la que el Ayuntamiento privó de organizar la comida de homenaje a los Tambores de Oro porque si éstas eran mujeres no podían entrar. Las tamborradas exclusivamente masculinas, cada vez en menor número, se han quedado un año más sin subvenciones.
Muchos Ayuntamientos, como el de San Sebastián y ahora el de Llodio, tratan de remover «las viejas tradiciones» y aplicar siempre la Ley de Igualdad.
«Tenemos un gran respeto a las tradiciones porque son la cultura del país, pero también hay costumbres que cambian para adaptarse a lo que nos exige Europa. Y no son ingerencias, sino leyes que hay que cumplir», agrega Erro.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS