Los afectados por los temporales de viento y lluvia que azotaron con saña a varias comunidades autónomas a finales de enero, entre ellas al País Vasco, serán indemnizados por el Gobierno central con cuantías que oscilarán entre los 2.520 y los 18.000 euros. Galicia y Cataluña fueron las regiones más damnificadas, al registrar 8 víctimas mortales, pero los daños materiales también fueron cuantiosos en Euskadi: en una primera estimación, el Consorcio de Compensación de Seguros ha barajado una cifra próxima a los 20 millones de euros.
Así lo anunció la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, al término del Consejo de Ministros de ayer. Las indemnizaciones, reguladas por el Real Decreto de marzo de 2005, se abonarán «a la mayor brevedad posible» para paliar las situaciones de emergencias o de naturaleza catastrófica derivadas de estos episodios meteorológicos. El Consejo de Ministros recordó que, desde comienzos de año, España se ha visto sumida en una serie de fenómenos atmosféricos de «extraordinaria magnitud y de intensidad inusual», que no sólo han provocado la pérdida de vidas humanas sino también importantes destrozos en bienes privados e infraestructuras públicas.
Cuatro niños muertos
El Ejecutivo recordó las consecuencias de la ciclogénesis explosiva que entre el 23 y 26 de enero barrió el litoral vasco con vientos de hasta 180 kilómetros por hora. Un singular fenómeno que fue de «especial gravedad» en Galicia y sobre todo en Cataluña, donde el derrumbe de un polideportivo como consecuencia del vendaval dejó un terrible balance de cuatro niños muertos. Mucho menos dramático, pero grave en daños materiales, fue su paso por Asturias, Cantabria, Navarra, Aragón, Islas Baleares, Madrid, Castilla y León y Comunidad Valenciana.
Fernández de la Vega hizo hincapié en el «importante esfuerzo» que estos sucesos requieren de las Administraciones públicas para consignar las ayudas necesarias. En este sentido, el Consejo de Ministros acordó dar orden al Ministerio del Interior para que ponga en marcha la maquinaria necesaria con el fin de valorar los daños «de forma inmediata».
Pese a la sucesión de temporales, enero no ha sido un mes especialmente frío, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología, Aemet. Sí lo fue, en cambio, el último trimestre que, a tenor de los registros, fue el más helador desde 1999, con un a media inferior a 7,6º.
En Vizcaya, en cambio, el periodo comprendido entre noviembre y enero pasará a los anales meteorológicos como el más lluvioso desde 1971. De hecho, las intensas precipitaciones caídas en los últimos días del mes pasado puso a los municipios próximos al Nervión al borde la riada. Otros ríos, como el Cadagua y el Gobela, se desbordaron, anegando lonjas y comercios.
Las mediciones del Ministerio de Medio Ambiente reflejan que Bilbao arrojó las precipitaciones máximas de los últimos tiempos: 114 litros por metro cuadrado. Una elevada pluviosidad que ha afectado a todo Euskadi, donde el porcentaje de humedad del suelo se sitúa ya en el nivel de saturación. Igual que los embalses vascos, cuya cota de llenado (90%) es la máxima de todas las cuencas.