Un grupo de encapuchados calcinó ayer en la localidad alavesa de Amurrio una unidad de Bizkaibus que cubre la línea Orduña-Hospital de Galdakao. El ataque tuvo lugar hacia las diez de la noche, en uno de los últimos viajes de la jornada de este autobús -un Volvo de placas nuevas- antes de retirarse a las cocheras de la empresa.
El vehículo circulaba a poca velocidad porque se estaba aproximando ya a su parada, situada en la rotonda de la iglesia, en el centro del municipio. En ese momento, varios individuos con la cara cubierta con pasamontañas -cuatro o cinco, según relató el conductor del autocar- se acercaron al bizkaibus y comenzaron a golpear con bates los cristales delanteros. En el autobús viajaban como pasajeros un hombre de edad avanzada y otras dos personas, entre ellas una mujer.
Al percatarse del ataque, el conductor optó primero por inmovilizar el autocar e instantes después, y ante la insistencia de los saboteadores, decidió abrir las puertas. Inmediatamente, varios radicales accedieron al vehículo, sacaron al anciano casi en volandas y obligaron al resto de los viajeros a abandonar la unidad.
A continuación, los atacantes rociaron el interior del autobús con un líquido inflamable -probablemente algún tipo de disolvente- , prendieron fuego a un trapo y huyeron de la zona. Las llamas se propagaron rápidamente por todo el bizkaibus, que en pocos minutos quedó calcinado.
Al lugar del sabotaje acudieron agentes de la Policía Local de Amurrio, una unidad de la Ertzaintza y efectivos de los Bomberos.
Amurrio ha registrado en los últimos meses algunos episodios de kale borroka. El pasado 31 de enero, un grupo de radicales atacó la estación de Renfe. En aquella ocasión, los daños -de menor entidad- afectaron a las cristaleras de las canceladoras de billetes. Y hace unos cinco meses, desconocidos sabotearon una oficina inmobiliaria.
Sabotaje en Euskotren
Guipúzcoa también fue escenario anoche de otro acto de violencia callejera. Pocos minutos antes de las 21.00 horas, un grupo de radicales atacó una unidad ferroviaria en la estación de Euskotren en Rentería, según indicó el Departamento de Interior. Los saboteadores aprovecharon que el vagón estaba parado y a la espera de ser conducido al hangar para lanzar un artefacto incendiario a través de una de sus ventanas. Los daños, al parecer, fueron de menor consideración.
Estos episodios de kale borroka rompen un período de cierta calma que ha tenido lugar durante los últimos meses.