El 38,4% de los médicos alaveses ha sufrido algún tipo de agresión a lo largo de su carrera profesional. Esta es la principal conclusión de una encuesta realizada por el Consejo de Médicos del País Vasco. Entre los afectados, uno de cada diez ha sido víctima de un acto violento, el 9% ha padecido dos ataques y el 15%, tres o más. No obstante, los facultativos del colegio alavés salen mejor parados que sus colegas vizcaínos y guipuzoanos, puesto que les toca 1,37 agresión por médico, cuando en Vizcaya la media es de 3,6 incidentes per cápita, y en el otro territorio, de 1,58.
El mayor problema, según el presidente del colegio, Kepa Urigoitia, es que los ataques crecen de forma escalonada a razón de un 3% anual. Un 14% ha sido agredido en los último meses. Según los médicos, un 10% de las consultas se produce con tensión y en algunos casos se llega al 20%, causadas fundamentalmente por extensión de recetas y por bajas.
Los golpes recibidos fueron principalmente en la cara, el cuello y la cabeza. Los ataques van acompañados de insultos y amenazas y en uno de cada diez casos se llegó a esgrimir algún arma blanca u objeto.
Perfil del agresor
Los actos violentos contra los profesionales se producen casi exclusivamente en el lugar de trabajo, especialmente en los centros de salud y en los hospitales de agudos. Los facultativos de medicina general -36,6%- y los de Urgencias -30,9- son las principales víctimas.
En un 86% de los casos, el atacante era un hombre de una edad media de 40 años y de origen nacional. En cuanto al tipo de dolencia que va a tratarse el agresor destacan los trastornos psiquiátricos -8,1%- y temas administrativos tipo bajas, altas y recetas -11,4-. Casi siempre, en un 70%, es el paciente el que comete la agresión, pero una de cada tres veces quien ataca es el acompañante.
En lo que respecta a la víctima, es principalmente hombre -52,8% frente a un 47,2%-, ronda los 46 años y es médico general. Lleva 20 años de experiencia y tiene una apariencia física media baja.
La encuesta, elaborada por la empresa Gizaker, asegura que mientras en el 31% de los casos la reacción es por las exigencias no satisfechas del paciente, en un 11,4 es por la espera. Tan sólo el 6,5% de los médicos alaveses pusieron denuncia después de ser agredidos.