La puesta en marcha del tranvía en Vitoria no ha provocado accidentes de gravedad, pero la imprudencia de algunos peatones puede que algún día se traduzca en una tragedia. Esta misma semana, el metro ligero protagonizó su segundo atropello en un mismo punto, y el tercero desde que comenzó su andadura. El siniestro se produjo sobre las tres menos cuarto de la tarde, hora en la que un convoy golpeó a una mujer en la intersección de la calle Independencia con General Álava.
De acuerdo a la información facilitada por la Policía local, la víctima, de 42 años, cruzaba hacia Independencia, cuando invadió las vías del tranvía, que en ese momento se aproximaba por la zona. La locomotora la golpeó en el costado izquierdo y la derribó hacia la acera, causándole heridas de carácter leve. La mujer fue trasladada al hospital Santiago, donde fue atendida y dada de alta.
Desde que iniciara su puesta en marcha el pasado 23 de diciembre, los accidentes han brillado por su ausencia, aunque los vitorianos son conscientes de que el mayor peligro se produce cuando el convoy discurre por las calles semipeatonales.
«Hace dos semanas también golpeó a una señora en esa misma esquina», explicaba ayer Zuriñe, dependienta de una tienda de la calle Indepedencia. «El problema es que cuando viene de General Álava no te da tiempo a verlo», aseguraba Antonio, un viandante que transita regularmente por este cruce.
El metro ligero circula por estas calles a 17 kilómetros por hora, y «con las señales acústicas (campanas) activadas», recordó un portavoz de Euskotran. Sin embargo, la falta de atención de los peatones es sinónimo de peligro. «No siempre los escuchas venir, y si llevas los cascos puestos menos» reconocía Aitziber, una joven estudiante universitaria. En este sentido, Yolanda, la encargada de un comercio cercano lamentaba que «la gente cruce por cualquier sitio; no miran, ni tienen cuidado».
Atrapado en el barro
Pero no todos los incidentes del metro ligero son con los viandandantes. Y es que la temeridad de un conductor provocó ayer que otro coche se quedara atrapado en la zona de barro de las vías.
El incidente se produjo a las ocho menos cuarto de la mañana en la zona de Sancho El Sabio cercana a la calle Ricardo Buesa. Al tratarse de una hora punta, la presencia del vehículo perturbó la actividad del transporte y causó retrasos de entre diez y veinte minutos, según fuentes de Euskotran.
Varios testigos señalaron que el Citroen C2, que venía desde la plaza Lovaina, intentó dar un giro indebido hacia Ricardo Buesa, pero se clavó en el barro. Al llegar el convoy se encontró con el obstáculo, por lo que los pasajeros tuvieron que bajar y trasladarse a otro para continuar el recorrido.