El Gobierno vasco ha pasado de resistirse a reconocer la amenaza de ETA contra el TAV antes de que la banda asesinara al empresario Inaxio Uria a admitir abiertamente ahora que el acoso terrorista puede retrasar la finalización de la infraestructura más importante que se impulsa en Euskadi en las últimas décadas, prevista para 2013. La consejera de Transportes, la peneuvista Nuria López de Guereñu, afirmó ayer que «los obstáculos» que está poniendo ETA en forma de «miedo, coacción y terror» trastocarán el ritmo de ejecución previsto y que «probablemente alargarán en el tiempo» y también en su coste el desarrollo de las obras, que volvió a juzgar «cruciales» para el futuro de Euskadi. Socialistas y populares censuraron de inmediato a la representante del Gabinete Ibarretxe. El portavoz del PSE, Rodolfo Ares, tachó de «imprudente» a López de Guereñu por lanzar «mensajes derrotistas» en lugar de «inspirar seguridad». «Es dramático que un Gobierno demuestre semejante debilidad», apuntó por su parte el popular Borja Semper.
La titular de la cartera de Transportes, bajo cuya responsabilidad se ejecuta la 'Y' ferroviaria en Guipúzcoa, admitió en una entrevista en la radio pública vasca que el acoso terrorista va a tener efectos en la ejecución de las obras del Tren de Alta Velocidad, sobre el que pende la amenaza directa de ETA. «No va a ser fácil» construirlo, aseguró López de Guereñu. «Desgraciadamente, ETA está poniendo ya todos los obstáculos que sabe poner, basados en el miedo, la coacción y el terror», afirmó.
Las consecuencias se prevén en dos sentidos, abundó la consejera. Por un lado, serán económicas. «Evidentemente -dijo-, la construcción de la 'Y' va a suponer un sobrecosto por medidas adicionales (de seguridad) que ya están adoptadas y que seguiremos adoptando». Este capítulo nunca ha sido cuantificado, pero en todos los ámbitos se considera que la protección de las obras, de las sedes empresariales y de los técnicos y operarios amenazados suma una factura millonaria dado el volumen de la infraestructura: 172 kilómetros de longitud de vías y, por ahora, 35 empresas adjudicatarias, sin contar con el entramado de subcontratas y de altos cargos técnicos de las administraciones implicadas. Entre todos estos actores, la consejera admitió haber detectado «sentimientos encontrados» y «una preocupación importante», pero advirtió de que todos «siguen con el firme propósito» de construir el TAV, «construir país y dotarlo de las mejores condiciones de desarrollo y avance». «Queremos construir la 'Y' -afirmó la peneuvista- y queremos hacerlo de la mano de los empresarios de aquí», enfatizó. «ETA -zanjó la consejera- utiliza el manual básico del mafioso: el miedo y la coacción».
Sin incidencias en el tajo
Por otro lado, López de Guereñu reconoció que la amenaza de ETA puede traducirse también en que los vascos «tarden más en disfrutar de las ventajas indudables que supone la 'Y' vasca», porque la construcción de la línea ferroviaria «se alargará en el tiempo» debido al acoso terrorista. Es la primera vez que se admite un hipotético retraso por esta cuestión, pero López de Guereñu no fue más explícita, no dijo cuánto tiempo más será necesario para acabar una infraestructura que está prevista para 2013. Fuentes de Fomento indicaron, en este sentido, que las obras en marcha siguen su curso sin incidencias, así como los procesos de contratación y trabajos de asesoría técnica.
Las declaraciones de López de Guereñu levantaron polvareda en la arena política. Los socialistas censuraron la «actitud sumamente imprudente» de López de Guereñu. «La sociedad vasca no necesita mensajes derrotistas que puedan dar pie a sembrar sospechas sobre la viabilidad del TAV», dijo Rodolfo Ares. «Necesita mensajes firmes y claros sobre la voluntad de las instituciones de seguir adelante con esta infraestructura vital». «La ciudadanía, y en especial los empresarios y los operarios del TAV, necesitan mensajes que inspiren seguridad, y no incertidumbre».
Desde el PP, Borja Semper calificó de «dramático» que el Gobierno vasco «demuestre tanta debilidad y reconozca que ETA puede condicionar la construcción en plazo de la infraestructura más importante de la historia». Para Semper, la amenaza de ETA «existe y es preocupante», pero «un Ejecutivo no puede ser condicionado de esta forma por los terroristas».