En documentos oficiales, en las relaciones de trabajo, en el servicio que se preste al público, en el perfil lingüístico de los funcionarios... El euskera tendrá prioridad sobre el castellano en la Diputación. Ésta es la principal conclusión del plan de normalización de la lengua vasca impulsado por el Gabinete Agirre para el periodo 2008-2012, que contempla una amplia batería de medidas para conseguir el «bilingüismo real» en la sociedad alavesa. Entre ellas, destaca la decisión del Gabinete Agirre de establecer «requisitos lingüísticos a los adjudicatarios de contratos de servicios, obras y suministros, en este orden de prioridad». Esto supone que cuando la Administración foral saque a concurso este tipo de planes dará preferencia a las empresas que presenten su proyecto en lengua vasca. Lo hará, eso sí, de forma «progresiva».
«La realidad es la que es. Hay que hacer las cosas de forma paulatina. Creemos en la progresividad. No podemos pasar del 0 a 100 en un año. De todos modos, a los adjudicatarios sólo se les exigirá en los casos en los que el euskera sea relevante. Pero no hay plazos marcados», explicó el jefe del servicio, Joxe Maria Berasategi, quien compareció ayer en las Juntas Generales junto al diputado de Administración Foral, Claudio Rodríguez.
El plan, aprobado por todos los sindicatos con representación en la Diputación (ELA, CC OO, UGT y LAB), también prevé incrementar de 223 a 254 los puestos de trabajo de la institución que tienen preceptividad, es decir, la obligación de saber hablar la lengua vasca a partir de unos plazos concretos. «Pasaremos del 24,5 al 28,5% del total de puestos de la Diputación (hay 895), un objetivo previsto para cuatro años pero que cumpliremos en 2009», subrayó Rodríguez.
El balance de los últimos ejercicios sobre el cumplimiento de esta preceptividad revela que sólo 108 de los 223 trabajadores acreditaron el perfil lingüístico exigido. Del resto, 67 plazas estaban vacantes -ya sea por comisión de servicios, jubilaciones o por ser de nueva creación para la OPE de 2008-, y 48 no consiguieron alcanzar el nivel. De éstos, 42 estaban exentos por edad -a partir de los 45 años no es obligatorio-, y los otros seis no lo consiguieron por «cuestiones no relacionadas con el proceso de aprendizaje».
Escepticismo del PP
Todos los puestos de trabajo que existen en la Diputación tienen un perfil lingüístico asignado, pero éste no es obligatorio. Sin embargo, sólo 117 trabajadores de los más de 650 a los que se exige un nivel lo han logrado. Es más, las peticiones registradas por los empleados para liberarse y aprender euskera se cuentan con los dedos de una mano, un hecho que Berasategi achaca a la elevada media de edad de los funcionarios.
Cifras aparte, el objetivo del tripartito foral PNV-EA-Aralar es que los ciudadanos pueden entablar sus relaciones con la Administración provincial en el idioma que ellos quieran. «Nuestra obligación es que esa elección se convierta en una realidad práctica, no únicamente en teoría», recalcó el diputado.
El PP, principal partido de la oposición, acogió con escepticismo esta batería de medidas, en especial la de los requisitos para la contratación. Tras recalcar que los populares están a favor del bilingüismo, el juntero Javier Ruiz de Arbulo remarcó que se está ampliando un hueco para la lengua vasca «que la sociedad no está demandando».