Los planes del nuevo presidente de EE UU, Barack Obama, en Afganistán, que contemplan un reforzamiento del dispositivo para combatir a los talibanes, podrían verse seriamente afectados, si el presidente de Kirguistán, Kurmambek Bakíev, no cambia de idea y clausura, como prometió ayer, la base aérea norteamericana de Manás, situada en las afueras de Bishkek, la capital kirguís. La medida afectará también a las tropas españolas desplegadas en la región afgana de Herat, ya que el avituallamiento y los relevos del contingente se efectúan también desde ese aeropuerto.
«Nuestro Gobierno ha decidido suspender el empleo de la base de Manás por parte de las fuerzas de la coalición internacional», manifestó Bakíev ayer en el Kremlin tras mantener un encuentro con su homólogo ruso, Dmitri Medvédev. El máximo dirigente kirguís adujo «motivos económicos» y «rechazo popular» por la presencia militar extranjera en el país para justificar la decisión, que necesita ser ratificada en el Parlamento. Bakíev no habló de fechas concretas para el comienzo de la retirada estadounidense y precisó que el anunció oficial se hará en breve.
El presidente kirguís recordó que su predecesor, el derrocado Askar Akáyev, cedió una parte del aeropuerto internacional de Manás a las tropas norteamericanas en diciembre de 2001 como cabeza de puente para el envío de soldados y pertrechos a Afganistán. Entonces, según Bakíev, se estableció un periodo de uno o dos años para la utilización de la base. «Han pasado ocho y hemos planteado a EE UU el asunto de las compensaciones por la presencia de sus militares, pero no hemos recibido respuesta».
Las instalaciones de Manás acogen también al medio centenar de integrantes del destacamento Mizar del Ejército del Aire, cuya misión es dar apoyo al contingente español integrado en la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (Isaf). Cuenta con un avión Hércules C-130 para realizar misiones de relevo de tropas y de evacuación de heridos.
Bazas a favor de Moscú
Medvédev dijo ayer que el cierre de la base «es un asunto que atañe a Kirguistán». El jefe del Kremlin aseguró también que Moscú y Bishkek «ayudarán, en la medida de lo posible, a las operaciones antiterroristas que se realizan en la región». Según la prensa rusa, hay interés en que la permanencia de EE UU y la OTAN en Kirguistán sea algo que Washington tenga que negociar con Moscú. Rusia cuenta también con una base en Kirguistán, en la localidad de Kant. Serían bazas a su favor para ejercer presión sobre el escudo antimisiles y el apoyo que brinda la Casa Blanca al presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili.
Lo cierto es que Medvédev anunció ayer la concesión de un crédito de más de 1.500 millones de euros a Kirguistán y la condonación de parte de su deuda. El jefe del mando central de EE UU, el general David Petraeus, llevó a cabo recientemente una visita por los países centroasiáticos para tratar de consensuar nuevas rutas que posibiliten el abastecimiento de las tropas en Afganistán. Los convoyes son enviados ahora desde Pakistán y sufren frecuentes ataques talibanes. Moscú ha condicionado su cooperación, entre otras cosas, a la normalización de sus relaciones con la OTAN.