Michelle soñaba con emular a su hermano mayor, Tiago. Su talla -1,98 metros- así como una determinación a prueba de bombas -sello identificativo de la familia Splitter- le habían erigido en una de las promesas más sólidas del baloncesto brasileño. Internacional en todas las categorías y campeona de Liga en 2007, Michelle luchaba desde hacía cuatro años contra una leucemia. La madrugada del lunes su cuerpo dejó de resistir, sólo quince días después de recibir un trasplante de médula, la única medida válida para domar su maligna enfermedad.
Pronto quedó claro que la operación no había salido como el equipo médico preveía. Su cuerpo rechazó el implante y la joven, de sólo 19 años, comenzó a empeorar rápidamente. El sábado, de hecho, su hermano Tiago cogió un vuelo hacia Brasil para acompañarla en sus últimas horas.
El lunes, rodeada por los suyos, la mediana del clan Splitter falleció sin que los galenos encargados de su caso pudieran hacer nada por recuperarla.
Cuatro años de lucha
Desgraciadamente terminaban así cuatro años de recaídas, de buenas y pésimas noticias, de esperanzas siempre rotas por una enfermedad que no entiende ni de edades ni de sexos. La leucemia le fue diagnostica tras un entrenamiento, cuando contaba con quince añitos.
Michelle, siempre alentada por los suyos, resistió con todas sus fuerzas e incluso pareció ganar la guerra. Sin embargo, sólo venció una batalla, la de volver a las canchas de baloncesto. Su hermano Tiago siempre hablaba de ella con una sonrisa, esperanzado. Michelle retornó a las convocatorias de la selección brasileña. El invierno pasado le llamó la absoluta. Su equipo ganó la Liga. Todo era alegría. Pero sólo era una batalla ganada.
Hace unos meses recibió la peor noticia. La leucemia, inflexible, reaparecía. La única solución pasaba por un trasplante de médula. Era jugar a la ruleta. El pasado 14 de enero, Michelle entró al quirófano. Soportó los dolores hasta el lunes.
Su fallecimiento conmoció al mundo de la canasta. El TAU Cerámica expresó ayer su pesar en un emotivo comunicado. El técnico de Tiago, Dusko Ivanovic, señaló por la tarde que «queremos desearle y darle todo el ánimo en estos momentos difíciles. Lo mejor es dedicarle la victoria contra el Olympiacos».
Su compañero Igor Rakocevic afirmó que «el equipo está muy afectado. Tiago es de las mejores personas con las que me he encontrado en mi carrera». Hasta el máximo responsable de la Euroliga, Jordi Bertomeu, mostró sus condelencias. «Mandamos todo nuestro apoyo a la familia». Descanse en paz, Michelle Splitter.