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Economía

Las consecuencias de la crisis

El Gobierno intercambia reproches con el sector, al que reclama «un esfuerzo adicional» para facilitar créditos a familias y empresas

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Zapatero y la banca cruzan reproches
Los banqueros pasan del sofá a la silla en apenas tres meses. / EFE
Cambio de escenario. Y de actitud. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se reunió ayer con los máximos responsables de los principales bancos y cajas de ahorro para analizar la actuación del sector financiero ante la recesión. El cónclave, el tercero de esas características en apenas cuatro meses, se celebró en La Moncloa, pero en una sala con una decoración mucho más sobria que la utilizada en los anteriores. Ambas partes mostraron su disposición a volcarse para contribuir a orillar la crisis.
Pero, frente al ambiente más distendido de los pasados encuentros, en esta ocasión no evitaron cruzarse reproches. Zapatero 'regañó' a los banqueros por no conceder más préstamos a familias y empresas, les pidió un «esfuerzo adicional» y les instó a facilitar a los parados la moratoria en el pago de las hipotecas. Como réplica, los ejecutivos financieros defendieron su actuación y argumentaron que hay menos préstamos porque se ha producido una importante caída en la demanda de créditos. Al tiempo, trasladaron su malestar por estar permanentemente en el ojo del huracán y pidieron al Gobierno que deje de censurar su actuación.
Durante tres horas, entre las cinco y las ocho de la tarde, Rodríguez Zapatero y su vicepresidente económico, Pedro Solbes, analizaron la situación con los titulares del Santander, Emilio Botín; BBVA, Francisco González, y Popular, Ángel Ron. El sector de cajas estuvo representado por los máximos responsables de La Caixa, Isidre Fainé; Caja Madrid, Miguel Blesa; y Bancaja, José Luis Olivas.
Aunque apenas trascendieron detalles del encuentro, ya se conocía de antemano que Zapatero iba a exponer su opinión de que bancos y cajas están siendo «demasiado cautos» con la concesión de créditos en un momento en el que el apoyo financiero a familias y empresas resulta «trascendental» para superar la recesión.
Sin cerrar el grifo
Esa es una posición con la que discrepan las entidades, cuyos portavoces no se cansan de asegurar que «no han cerrado el grifo». Fuentes financieras señalaron ayer a este periódico que las críticas que el Ejecutivo les lanza desde hace semanas han provocado un «profundo malestar» y que esa opinión iba a ser expuesta de una forma explícita al presidente del Gobierno.
Existe un segundo elemento que ha generado «inquietud» en las corporaciones económicas: la imagen de que han recibido «dinero público a fondo perdido» y de que, por tanto, están obligadas a conceder más créditos. «No es cierto. Nadie nos ha regalado nada», enfatizaron los citados medios. Hasta el momento, las subastas para adquirir activos promovidas por el Instituto de Crédito Oficial, el ICO, han inyectado en el sistema más de 19.000 millones de euros.
Los interlocutores de Zapatero tenían previsto desde hace días trasladar ese malestar, junto a la petición de que el Gobierno modere su tono. Y así fue. En la nota pactada emitida tras la reunión por el Ministerio de la Presidencia ya se apreciaba un claro cambio de lenguaje. El comunicado señala que el Gobierno reclamó «la colaboración de los bancos y cajas españoles en el compromiso frente a la crisis» y les solicitó «un esfuerzo adicional dirigido a atender la demanda de crédito ». Pero, frente a las críticas de días atrás, puntualizó que el Ejecutivo «valora» lo «que efectivamente ya vienen realizando» bancos y cajas.
La petición de ese «esfuerzo adicional» se extiende a todas las líneas de financiación puestas en marcha por el ICO para familias y empresas -es decir, darles más publicidad y apoyo-, pero con una especial atención al plan para facilitar a los desempleados la moratoria en el pago de las hipotecas. Un programa que hasta ahora no ha terminado de despegar. A cambio, Zapatero trasladó su disposición a «reforzar, flexibilizar y ampliar» las citadas fórmulas.
Los representantes financieros también ondearon la bandera blanca. Según el comunicado oficial, «confirmaron la utilidad de las medidas impulsadas por el Ejecutivo para proporcionar liquidez al sistema, así como la solidez del mismo frente a las dificultades por las que atraviesan un buen número de entidades financieras en los países desarrollados». En suma, se intentó transmitir una imagen de colaboración total.
Calentando el ambiente
Y eso que durante la mañana el presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), Miguel Martín, calentó el ambiente previo al encuentro al criticar a las autoridades por su tardanza en afrontar la crisis mientras defendía a ultranza la actuación del sector financiero. Tanto, que llegó a afirmar que «no es la banca española la que hunde la economía. Es la economía real la que pone en riesgo a la banca; y si no se hunde aún más es porque la banca es capaz de sostener la posición de deuda (de España) en el mundo».
Durante su participación en una jornada organizada por el Grupo Socialista en el Congreso, Martín rechazó de plano la tesis de que bancos y cajas hayan «cerrado el grifo» y aseguró que están concediendo créditos a un ritmo superior a la expansión del PIB nominal. No obstante, justificó la mayor prudencia a la hora de aprobar un préstamo en el hecho de que tanto empresas como familias están «sobreendeudadas».
El comisario europeo de Economía, el socialista, Joaquín Almunia, aseguró que el crédito « se ha parado en España y Europa».
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