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Economía

03.02.09 -

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El Gobierno quiso imponer ayer una imagen de austeridad en la reunión con los presidentes de los principales bancos y cajas. Y, probablemente, evidenciar también su distanciamiento con el sector en los últimos meses. José Luis Rodríguez Zapatero les recibió en la misma sala que el 10 de noviembre. Pero cambió su decoración. Los cómodos sofás blancos y la gran mesa que presidían la estancia fueron sustituidos por sillas de oficina y tres mesas de trabajo, para transmitir el mensaje de que allí se iba a trabajar, no a mantener una conversación informal.
En la mesa central se sentaron el jefe del Gobierno y Pedro Solbes. Una de las laterales fue ocupada por Emilio Botín (Santander), Francisco González (BBVA) y Ángel Ron (Popular). La otra, por Isidre Fainé (La Caixa), Miguel Blesa (Caja Madrid) y José Luis Olivas (Bancaja). Ayer fueron retirados dos grandes cuadros de Miró y en su lugar se colocó un panel en el que se podía leer 'Palacio de La Moncloa' bajo una imagen de la sede presidencial. Dos lienzos de Tapies, el autor que da nombre a la estancia, decoraron la sala en ambos encuentros.
¿A qué responden tan evidentes cambios? Fuentes del Ejecutivo explicaron que se trataba de lograr una distribución de los interlocutores más «lógica y operativa» en la que pudieran tomar notas. Si, además, se transmitía una imagen de seriedad, «mejor».
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