A falta de veinte partidos para la conclusión del campeonato, el Córdoba-Alavés del próximo domingo se presenta ya como la primera gran referencia de la segunda vuelta en la aspiración alavesista de alejarse de la zona baja de la clasificación. El empate frente al Salamanca ha concedido una semana de tregua a la plantilla albiazul y a su técnico Javier Mandiola, auque las necesidades serán iguales o mayores en el Nuevo Arcángel. Del resultado dependerán las opciones vitorianas para tomar aire en la tabla y, en caso de victoria, destacarse de un adversario directo e implicar en la pelea por la permanencia a otros conjuntos. Los que, pese a su escasez de puntos, viven de momento con cierta placidez debido a la pésima trayectoria de los cinco últimos clasificados, incluido el Alavés.
El escenario para el duelo en Córdoba es muy claro. Con el Sevilla Atlético (10 puntos) y el Alicante (15) bastante descolgados, el conjunto andaluz suma 21 puntos, igual que el Eibar, éste a falta de un partido que se juega mañana en Tarragona, y ambos marcan el descenso. El Alavés se presentará el domingo con 24 puntos y una triple visión en el horizonte. Un triunfo serviría para dejar atrás con claridad al conjunto de los ex albiazules Gaspar y Carpintero; el empate dejaría una situación similar a la actual y la derrota supondría la entrada en los puestos de descenso por primera vez en el campeonato y, posiblemente, una nueva convulsión interna en el club.
Excepción en Alicante
El Alavés deberá afanarse en Córdoba con el objetivo de acabar con una racha que -con la excepción del triunfo a domicilio frente al casi desahuciado Alicante (0-2)- le ha llevado a dulcificar la trayectoria de sus adversarios directos. Un repaso a la estadística sirve para comprobar que el Eibar (14 de diciembre), Huesca (4 de enero) y Albacete (24 de enero) han sumado sus últimas victorias frente a la escuadra albiazul. Es decir, derrotas dobles al permitir que los oponentes sumen tres puntos. Y, además, frente a rivales inmersos en rachas negativas.
Además de la obligación de mirar hacia abajo, el Alavés puede echar un vistazo hacia arriba en la tabla para comprobar que sólo tres puntos le distancian de dos equipos -Las Palmas y Nástic, éste con un partido menos-, cuatro de otros dos -Murcia y Albacete-, cinco del Elche y seis del Huesca. Todos ellos con puntuaciones (30 el mejor) que llevarían al final a una permanencia ajustada.
Rival con problemas
Si el Alavés atraviesa una pésima racha de resultados -cinco puntos en los últimos ocho encuentros- el domingo se encontrará con un adversario sumido también en las alcantarillas de la competición. El Córdoba, después de su derrota ante el Hércules del pasado sábado, acumula cinco puntos en nueve jornadas. Curiosamente, su único triunfo en los dos últimos meses ha llegado ante el Zaragoza en el Nuevo Arcángel. El mes de diciembre, que para la escuadra blanquiverde acabó sin puntuar, ha resultado su gran problema.
En realidad, no sólo Córdoba y Alavés se encuentran en rachas complicadas en esta fase del campeonato. Entre los equipos que pelean por alejarse de la zona de descenso, el Albacete (27 puntos) ha sumado cinco en sus últimos siete encuentros. El Huesca, con tres en cuatro duelos, también apunta un descenso de rendimiento, aunque en ambos casos con un margen mayor que el albiazul. Para el Sevilla Atlético -cuatro de 48 puntos- y el Alicante -seis de 27- la situación crítica persiste. Otros adversarios como Elche (15 de 24) y Murcia (15 de 18) parecen por su trayectoria reciente más lejos de la pelea por la permanencia de lo que dicen los números.
De momento, el Alavés dispone de una semana para preparar el choque que sin duda marcará su trayectoria en los próximas semanas. Prohibido fallar.
f.r.esquide@diario-elcorreo.com