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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

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DE CUANDO EN CUANDO

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A lgunos fabricantes, buscando la forma de vender más unidades de sus productos, adoptan el método del empaquetamiento. Por poner un ejemplo: antes cuando, iba a comprar mi pasta de dientes, pedía un tubo de dentífrico, me daban un tubo de dentífrico, pagaba un tubo de dentífrico y santas pascuas. Pero ahora no. Ahora los tubos de dentífrico -al menos los que yo uso- vienen empaquetados de dos en dos y para engatusarme me incluyen en el envoltorio un cepillo dental.
Como a mí me da lo mismo comprar uno que dos, ya que utilizo los dos, compro el paquete con el cepillo y tan amigos. Y como este método funciona desde hace bastante tiempo, resulta que tengo ya un montón de cepillos dentales. Cualquier día me animo y pongo un puesto de venta en El Arenal. Allí me verán ustedes vendiendo cepillos.
Algo parecido ocurre con los rollos de papel higiénico, sólo que con dos variantes. A) Que no vienen empaquetados de dos en dos sino por docenas, y tengo que cargar con un paquetón que se ve desde lejos y propende a hacer algún chiste de tipo escatológico. B) Que en este caso los fabricantes se limitan a vender los rollos de doce en doce sin regalar nada a cambio -como ocurre con los fabricantes de dentífricos-, lo que a mi juicio constituye una desconsideración con la clientela.
Les cuento todo esto porque resulta que también en el metro se han contagiado de esta moda de vender las cosas en paquetes, y los bonos que yo como veterano -y bien veterano ¡pardiez!- adquiría por tres euros, cuestan ahora cinco euros. Aclaremos que el viaje no ha subido de precio. Sigue costando 27 céntimos. Lo que ocurre es que en vez de comprar once viajes tenemos que comprar dieciocho. Y al igual que ocurre con los rollos de papel higiénico, tampoco regalan nada. Ni siquiera un viaje de propina.
¿A qué se debe este curioso sistema de vender los viajes en paquetes más grandes al mismo precio unitario? Misterios de la contabilidad comercial, que, al parecer, lo mismo funciona con dentífricos que con papel higiénico o con bonos del metro.
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