Laura Elena Zúñiga es una mexicana con suerte. ¿O será que es parlanchina? Acaba de ser liberada por falta de pruebas en un caso de vinculación con el narcotráfico. La modelo, que por su arresto perdió fulminantemente los dos títulos de belleza que había ganado el año pasado, ya está en la calle, poco antes de cumplirse los 40 días de prisión preventiva. Pero curiosamente los siete narcotraficantes detenidos junto a ella seguirán encarcelados.
A su salida Zúñiga sonreía, pero ya nada será igual para ella. La declaran inocente y quiere seguir en el modelaje pero arrastrar el sambenito de «reina del narco» le puede complicar la vida. Y tampoco es un buen modelo para volver a dar clases. Una pena, porque la carrera de esta joven maestra de preescolar y maniquí de 23 años iba viento en popa. Ganó los títulos de Nuestra Belleza Sinaloa, su estado natal, y Reina Hispanoamericana y quedó clasificada para representar a México en Nuestra Belleza Internacional 2009. Pero su suerte dio un brusco bandazo el 22 de diciembre pasado. Un chivatazo propició su detención en Guadalajara. Iba con siete hombres con cara de pocos amigos y vinculados al tráfico de estupefacientes. Entre ellos iba su novio, Ángel Orlando García Urquiza, que la policía identifica como uno de los jefes del cartel de Juárez, quien es además hermano de Ricardo García, 'El Doctor', un pez todavía más gordo de esa organización criminal. Tras su arresto, Laura fue exhibida cabizbaja, desaliñada y esposada frente al material incautado durante la detención, formado por 16 teléfonos móviles, armas de grueso calibre y revólveres, y 55.000 dólares en efectivo que encontraron en las dos camionetas en las que viajaban. De inmediato fue desposeída de sus dos coronas.
En sus primeras declaraciones, Laura aseguró que iba «de compras a Bolivia y Colombia, a miles de kilómetros por carretera, y que desconocía las «actividades ilícitas» de su novio, a quien acusó de haberla secuestrado. También afirmó que ahora rezaba por su seguridad.
A partir de ahora, Zúñiga tendrá que tomar medidas, y no precisamente las del idealizado 90-60-90, sino otras destinadas a preservar su integridad. Sus compañeros de viaje se deben estar preguntando si se le fue la lengua en este mes de interrogatorios y cantó hasta 'La Traviata' a cambio de que la Justicia la declarara inocente. Si se sospecha que Laura Elena vio más de la cuenta durante su noviazgo con Orlando y ha pactado para estar en el banquillo de los testigos correrá grave peligro, porque en el mundo 'narco' la delación es una traición que se paga con la vida.
El crimen organizado es cada vez más sanguinario y no se anda por las ramas. Lo mismo decapitan, que descuartizan o disuelven en ácido a sus enemigos. En el 2008 murieron más de 5.500 y en lo que va de año son más de 400. Se mire como se mire, para Laura juntarse con delincuentes fue un riesgo que aún le puede salir más caro.