El tren se ha convertido en una alternativa cada vez más valorada por los vascos a la hora de viajar entre Euskadi y Madrid, una conexión que genera anualmente unos dos millones de desplazamientos. El ferrocarril ha ganado a lo largo del pasado año 65.000 nuevos clientes en esta ruta, muchos de ellos captados a las compañías aéreas -que perdieron 87.000-, a los servicios de autobuses y al coche privado. La apuesta de Renfe por renovar los convoyes y sustituir los viejos Talgo e Intercity por los modernos Alvia ha cumplido un año con buenos resultados, que se cifran en un incremento del 64% en el número de billetes. Y, para el año en curso, las perspectivas son aún mejores.
Viajar entre Euskadi y Madrid era hasta hace catorce meses una cuestión de paciencia. El Talgo de Bilbao tardaba seis horas en cubrir la ruta. El Intercity de Irún, San Sebastián y Vitoria, siete horas desde la frontera y cinco desde la capital alavesa. Por no recordar el Costa Vasca, el nocturno que empleaba toda la noche, casi nueve horas, en cruzar el tercio norte de la Península. El terreno estaba abonado para que Euskadi tuviera uno de los índices más bajos de toda la red de larga distancia de Renfe.
A finales de 2007, el escenario cambió. Se jubiló el Costa Vasca y se sustituyó uno de los dos servicios diurnos de cada capital por el moderno tren Alvia, un convoy de rodadura desplazable que, gracias a esta característica, puede circular tanto por la red convencional como por las vías de alta velocidad. En el caso de los desplazamientos desde la Cornisa Cantábrica, este hecho se traduce en que los nuevos trenes pueden desarrollar una velocidad mayor -entre 200 y 250 kilómetros por hora- entre Valladolid y Madrid, la última línea de AVE inaugurada en España. Ello permite ahorrar al menos una hora de viaje respecto a los trenes más antiguos. Desde Bilbao, el Alvia llega a Madrid en 4 horas y 50 minutos. Desde Vitoria, en 3 horas y 40.
A lo largo de 2008, el Alvia ha convivido prácticamente todo el año con el Talgo -en Bilbao- y el Intercity en Vitoria. Hasta el 14 de diciembre, cuando se reforzó el servicio, sólo había un trayecto diurno bajo la marca Alvia. Desde esa fecha, ya hay dos -uno por la mañana, otro por la tarde-; y el Talgo y el Intercity son historia.
Todo ello ha significado el punto de partida de una pequeña revolución. El Alvia transportó durante 2008 a 165.756 personas entre Euskadi y Madrid desde las capitales vascas. Son 64.760 más que el año anterior (un 64% más), cuando la cifra rebasaba por muy poco los 100.000 desplazamientos.
Un millón, por el aire
El avión ha ido perdiendo clientes. Por una parte, debido a la nueva competencia. Por otra, por la crisis económica, que ha reducido la ocupación de los vuelos. Los desplazamientos entre los aeropuertos vascos y Barajas -y viceversa- se redujeron un 6% en 2008. Se contabilizaron 1.346.119, frente a los 1.433.031 del ejercicio anterior. Más de dos tercios de estas cifras -en torno a un millón de pasajeros- corresponden en exclusiva a los vuelos con origen o destino en Loiu.
La tendencia al alza del ferrocarril y el camino contrario que ha seguido el avión han variado la relación de fuerzas entre ambos medios de transporte: lo que llaman la «cuota de mercado». De momento, sigue siendo abrumadoramente favorable hacia la aviación. Del total de viajes en tren o por el aire, el 11% se hicieron en 2008 en ferrocarril y el 89%, en avión. Un año antes, la cuota era del 6,5% para el tren por lo que, con todo, el incremento es notorio, casi del 70%.
El comportamiento de las capitales es distinto en cada caso. En Vitoria, los desplazamientos en tren -40.083 el pasado año- superaron por primera vez a los que se realizaron en avión, que fueron 25.952. La relación de fuerzas está 60-40 a favor del tren. La tendencia seguirá este año, dado que Renfe ha reforzado su posición con un segundo Alvia, mientras Air Nostrum, que opera en exclusiva bajo bandera de Iberia en la ruta de Madrid, ha optado ya por suspender los vuelos en algunos momentos del año con menor demanda.
Bilbao es un escenario absolutamente diferente. La cuota del ferrocarril era mínima en 2007 (un 2,4%) y en 2008 casi se ha doblado, pero sigue en un exiguo 4,6%. La amplia oferta de vuelos desde Loiu, con una docena de frecuencias diarias, y un tiempo de viaje muy favorable respecto al tren y la carretera mantienen a los aviones por encima del millón de desplazamientos anuales. En ferrocarril viajaron 48.805 personas.
En San Sebastián, el crecimiento fue menor -la cuota del Alvia pasó del 14,5% al 19,8%-. Es la capital que más utiliza el tren -casi 60.000 viajes en 2008-, en parte debido a que es la única que tiene tres frecuencias diarias: dos por Vitoria, Burgos y Valladolid y otra más por Pamplona y Zaragoza.