Andoni Ortuzar y Joseba Aurrekoetxea descorrieron ayer, literalmente, el telón de la campaña del PNV para las elecciones del 1 de marzo, que fía todo su tirón a la figura del candidato. Tras una gruesa lona en la sala de prensa de Sabin Etxea, apareció un cartel verde «esperanza» con la silueta del lehendakari y el lema 'Ahora más que nunca, Ibarretxe', que se une al ya conocido 'Saber hacer'. La frase elegida por los estrategas jeltzales pretende poner el acento en el liderazgo «seguro, estable y fuerte» que garantiza la experiencia en la gestión del jefe del Ejecutivo de Vitoria, acreditada también, según destacó Aurrekoetxea -principal responsable de la campaña peneuvista-, en sus años de alcalde de Llodio tras las inundaciones y en la crisis del año 95, con la que le tocó lidiar desde la vicelehendakaritza.
Con los ecos del libro de María Antonia Iglesias aún resonantes, el PNV se esfuerza en pasar página lo antes posible y en cantar las alabanzas de su aspirante como garantía para que Euskadi salga «antes que nadie» de la crisis frente a la «otra opción» que, según el PNV, pueden elegir los votantes dentro de un mes: la «coalición españolista de Patxi López, Antonio Basagoiti y Rosa Díez». La denuncia del supuesto pacto tácito entre socialistas y populares para «desalojar a los abertzales del Gobierno vasco» ha sido, es y continuará siendo uno de los ejes principales del discurso de campaña de los peneuvistas, que ahora incluyen también a UPD en el lote, sabedores de que la irrupción del partido de Díez podría poner en aprietos la mayoría absoluta de PSE y PP que vaticinan la mayoría de las encuestas. De hecho, el presidente del Bizkai buru batzar se fijó como objetivo que las formaciones «que queremos el autogobierno para Euskadi» sumen más votos que «esa coalición españolista del 3 en 1 que, nos consta, está maquinando ya el PSE» con PP y UPD para acabar con treinta años de hegemonía nacionalista en el Ejecutivo de Vitoria.
Los peneuvistas, que pretenden hacer una campaña «moderna, fresca y desenfadada» pero a la vez «austera y sin alardes» para predicar con el ejemplo, se proclamaron una vez más como los únicos garantes del autogobierno vasco, frente a la «supuesta izquierda de Zapatero», la «derecha» del PP y el «extremismo» de la formación de la ex eurodiputada socialista. El mensaje fue diáfano: el PNV se fija como meta ganar las elecciones «en votos y en escaños», pero no basta con eso, sino que aspira a disfrutar de una «amplia mayoría» para gobernar «sin depender de pactos».
Victoria clara
De hecho, la formación de Iñigo Urkullu ha desterrado las especulaciones sobre posibles alianzas postelectorales de su discurso precisamente para reforzar su imagen de partido triunfador. Y se ha ajustado el traje de gestor para demandar una victoria «clara» en las urnas que les permita conformar un Ejecutivo «fuerte» y capaz de lograr que Euskadi salga «fortalecida» de la crisis. Según recalcó Aurrekoetxea, frente a un Ibarretxe que ha demostrado «que no se arruga ante las dificultades», los socialistas ofrecen «el modelo de Zapatero, que ha tirado la toalla» en el combate contra la difícil situación económica y los populares representan una incógnita porque la 'receta' anticrisis de Mariano Rajoy «no la conocemos». «Somos una opción experimentada y sólida, no una incertidumbre o un experimento», insistieron los peneuvistas, que primarán la movilización «pueblo a pueblo» sobre los grandes actos electorales.
Ortuzar quiso hacer hincapié además, un mes después del atentado contra EiTB y con un nuevo comunicado de ETA sobre la mesa, en el «compromiso con la paz» de su partido, que se propone, dijo, «elevar el listón ético» de la sociedad, insistir en la «cercanía» con las víctimas y promover una «ola social» de «deslegitimación» de la violencia etarra. Para ello, propuso a todas las formaciones vascas adquirir un compromiso conjunto para «sacar» el terrorismo de las disputas partidistas y acusó a PSOE y PP de actuar en este terreno -en referencia a la supuesta utilización de la Ley de Partidos- con «táctica» y «ventajismo».