Corren tiempos difíciles para las entidades de crédito y La Caixa, consciente de que lo peor está por venir, presentó ayer unos resultados que tratan de anticiparse a los dos obstáculos que se abaten sobre el sector: el incremento de la morosidad y la reducción de los márgenes de la actividad de tomar y prestar dinero.
La entidad de ahorros ha optado por apuntarse en el año 2008 una ganancia de 1.802 millones de euros. Es inferior en un 28% al beneficio del ejercicio anterior, porque en 2007 obtuvo 360 millones de plusvalías de las ventas de participadas, y porque, a la vista de los riesgos que se avecinan, ha realizado una provisión extraordinaria y voluntaria de 375 millones, que se queda en 250 millones tras el pago de impuestos. En el año precedente ya aportó a esa 'hucha' especial otros 100 millones de euros.
Son cifras adicionales a las dotaciones obligatorias de 1.031 millones, consecuencia del desarrollo del negocio. El avance de la morosidad así lo aconseja. Desde la Confederación de Cajas de Ahorro se ha vaticinado que la proporción de crédito dudoso puede dispararse al 6% en el sector este año -en la crisis de los noventa se llegó al 9%- y La Caixa, que en apenas doce meses ha pasado de una tasa de mora del 0,55% al 2,48%, está poniendo ahora todos los medios para «seguir por debajo de la media».
Liquidez
La entidad también se ha decantado por apuntarse a todas las propuestas que el Ejecutivo ha lanzado en apoyo del sector financiero. El presidente Isidre Fainé indicó que ha vendido activos por 400 millones en las subastas y estrenado la línea de avales al sacar al mercado una emisión de 2.000 millones con el sello y la garantía del Estado. Además, para mejorar la liquidez tiene 2.000 millones de deuda subordinada en fase de colocación. Así puede capear el temporal con 22.262 millones de liquidez «de disponibilidad inmediata en un 90%».
En su análisis del futuro a corto y medio plazo de la economía, y haciendo gala de optimismo, Fainé declaró que «del mismo modo que nos hemos ido hundiendo en el barro, el mundo empezará a ver este año alguna luz, aunque España tardará algo más en recuperarse por el peso del inmobiliario». Desde una posición más realista, el director general José María Nin reconoció que ha sido el encargado de adecuar el plan estratégico de la entidad a las circunstancias actuales. Con una red de oficinas que supera las 5.700 (una cuota del 12,2% sobre el total del sistema) que ha experimentado un fuerte incremento en los últimos años, ahora se plantea el cierre de 150 sucursales.