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ANÁLISIS

31.01.09 -

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S e hablaba mucho del serbio Novak Djokovic y sobre todo del escocés Andy Murray, pero una vez más tenemos a Roger Federer y a Rafa Nadal en una final de Grand Slam. El mallorquín tiene el listón muy alto este año 2009, pero aún así sigue mejorando. Nunca había pasado de semifinales en Melbourne y este año se ha metido en la final en un encuentro épico, que será recordado durante muchos años.
Rafa ha llegado muy fresco a Australia, tanto de físico como de cabeza. Ha disputado pocos partidos de preparación, por lo que ha sido en teoría más vulnerable en las primeras rondas. Pero una vez superado ese riesgo Rafa llega a la final con los kilómetros justos. Salvo el durísimo partido de semifinales ante Verdasco, no ha sufrido mucho en Melbourne.
Le veo mejor que otros años a estas alturas de temporada: muy sólido, jugando muy largo, abriendo ángulos, cambiando de ritmo, tan rápido como siempre o más, y con ese aura de confianza que rodea a los números 1. Además, el tremendo calor y los posibles cinco sets endurecen los partidos y eso le da seguridad. Sabe que Federer para ganarle tendrá que jugar especialmente bien al tenis, deberá aguantar un maratón y tendrá que tener la suerte de su lado en los 'break points' y en los puntos importantes.
Rafa pondrá en marcha una vez más su maquinaria, su apisonadora, su ritmo, su frontón, su garra, su experiencia. Y todo ello coordinado desde una cabeza perfectamente organizada a la que no le afecta prácticamente nada.
Me alegro también de que Federer haya alcanzado la final y siga en la élite. Su juego es impecable y es un auténtico lujo poder verle jugar. Aunque ha demostrado que ha mejorado su físico, será difícil que juegue perfecto durante mucho tiempo. Sus bazas pasan por ganar en 3 ó 4 sets. Deberá servir bien, acortar los puntos y mantener la intensidad con su revés, uno de sus puntos flacos. Tendrá que superar también el 'complejo' que tiene antes su 'bestia negra': Rafa le ha ganado en las finales de Roland Garros y de Wimbledon. ¿También en Australia? Dormiremos poco este fin de semana (la final es mañana a las 9.30), pero merecerá la pena madrugar un poco.
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