Pau Gasol ya fue un componente del Oeste en el 'All Star' de Houston (2006), cuando trataba de empujar a un burro (Grizzlies) despreocupado y perezoso que se negaba a caminar. Aquello ocurrió lejos del 'glamour', los focos y la alfombra roja. Ahora vuelve al partido de las estrellas, el epílogo de un fin de semana que la NBA diseña cada año a mediados de febrero para resaltar la parte más lúdica que contiene el baloncesto. Lo hace como una de las piedras angulares de los Lakers, en la ciudad del 'show business'. Allí está el paseo de la fama, una calle de cartón-piedra que no pasaría un mínimo control de encanto urbano en cualquier lugar de Europa. Imaginariamente, Pau ya cuenta con su propia muesca en las baldosas de esa senda por su nueva convocatoria para una cita que sólo reúne a los mejores, un club selecto que se permite la osadía de marginar a otros baloncestistas de excelente nivel.
Su reclutamiento para el 'All Star' de Phoenix por parte de los entrenadores era un acto de justicia deportiva al que sólo le faltaba timbre oficial. Dejar a Gasol fuera sólo cabía interpretarse como un disparate, tal es la madurez espléndida que el mayor de la saga viene mostrando al año exacto de incorporarse a los Lakers.
Si Michelin reparte estrellas por el buen hacer en los fogones, la NBA distingue con un premio semejante el baloncesto de alta escuela que Pau cocina cada noche. Parece desganado en la preparación y al rato aparece con un manjar irrebatible. Su fórmula, como la pregonada por los chefs de alcurnia, se basa en la calidad de ingredientes imperecederos: estupendo conocimiento del juego y capacidad para la asistencia en un grupo de excelentes pasadores.
Los rumores de que Gasol encontraría hueco en el partido de las estrellas venían cobrando la fuerza del oleaje bravío. Su rotunda manera de apuntillar a los Celtics el día de Navidad fue el peso de una evidencia. Incluso el modo de ingresar se ajusta perfectamente a su baloncesto. Es más jugador de técnicos que de público, pese a figurar ¡sexto! en la venta de camisetas. Los entrenadores, el suyo en Phoenix también será Phil Jackson, valoran enormemente esa lectura siempre correcta que parte de una sabiduría táctica no muy extendida en la NBA. Al otro lado de la valla, obligados a tomarse ese puente a mediados de febrero, quedan hombres de gran calibre en su puesto como Millsap, Okur, Carmelo Anthony o Al Jefferson.
La primera presencia de Pau en el 'All Star' fue el reconocimiento al fulgor de un faro, al mejor jugador que los tortuosos Grizzlies han disfrutado en su historia desde la incómoda posición de 'cinco'. La llamada de ahora supone revalidar el elevado estatus del catalán en la Liga, devuelto ya a su puesto natural como ala-pívot que le multiplica el veneno en ataque. No caben discusiones sobre su condición de escudero de Kobe Bryant. Pau es la segunda pieza jerárquica del, a día de hoy, equipo más destacado del mundo. Llega a Phoenix con promedios de 17 puntos y 9 rebotes. Pero, por encima de casillas más propias del Excel, cumplirá su segundo 'All Star' porque no cabe entender sin él las fundadas esperanzas angelinas de recuperar el anillo.
Reunión de españoles
Los jugadores españoles han decidido citarse en Arizona para una reunión tumultuosa. A Phoenix acudirán también, sonrojante haberles negado la invitación, Rudy Fernández y Marc Gasol, los dominadores de la última ACB. Lo de ver españoles en el duelo de novatos contra jugadores de segundo año parece ya un hecho institucional. Ese partido lo han disfrutado Pau (2002), Garbajosa (2007) y Navarro (2008). A finales de octubre, cuando arrancó la NBA, era previsible la convocatoria de ambos. Cuarenta y tantos partidos después, el tiempo ha transformado en hechos las premoniciones.
Rudy alcanza la cita del 'All Star' para los jóvenes con el estruendo propio de su baloncesto colorista y una fenomenal campaña de animación en torno a él. El mallorquín, jugador total en Europa, debe solventar no obstante el peligro de acabar encasillado como un triplista espectacular. De ahí que su participación en el concurso de mates le venga bien para sacudirse la etiqueta del especialista. Marc se presenta como lo que es: sobrio, seguro, responsable y bueno. Gasol II regala contenidos. Lo del continente le suena a lecciones de geografía.