Encarrilado hace ya más de un año a través de su sede electrónica, www.kreared.com, el proyecto cultural más ambicioso que afronta la Caja Vital empieza a mostrar su perfil sobre el terreno, en el antiguo convento de Betoño. La empresa guipuzcoana Amenábar acaba de iniciar la construcción del moderno edificio que los arquitectos vitorianos Roberto Ercilla y Miguel Ángel Campo han diseñado para el centro Krea Expresión Contemporánea, después de rematar la fase parcial de derribo del antiguo edificio religioso.
Tras esperar año y medio a que el Ayuntamiento concediera la licencia de obra, los trabajos arrancaron finalmente el pasado mes de octubre. Desde entonces, los operarios se han centrado en despojar al convento de su vieja cubierta, «lo que permitirá ganar una segunda planta», y de retirar sus forjados, «que a duras penas sujetaban el inmueble», explicó a EL CORREO Roberto Ercilla, uno de los dos autores del proyecto.
Culminado este proceso, ahora toca reconstruir el que hasta 1996, y durante más de nueve décadas, fue el domicilio de las Carmelitas en Vitoria, y, de forma paralela, alumbrar el inmueble anexo. Se trata de una especie de 'brazo' metálico, de siete metros de ancho por seis de alto. Vestido con vidrio uglas blanco, serpentea junto al convento, se eleva veintitrés metros sobre el mismo y acaba penetrando en él a través del claustro.
Este túnel acristalado contará con una superficie total construida de 1.536 metros, en los que se realizarán actividades de ocio y encuentro, así como exposiciones. En su parte elevada se situará el restaurante y la cafetería.
«Con el programa de necesidades que se nos dio, el convento se quedada pequeño. Vimos que requería una ampliación y pensamos en contraponer lo antiguo y lo moderno, y crear una especie de pulso entre la piedra y el vidrio para crear una presencia rotunda», sintetiza el arquitecto.
Mediateca en el claustro
Preservado y mejorado el edificio religioso, será el corazón del centro cultural. Contará con una superficie superior a los 6.000 metros cuadrados, distribuidos en planta baja más dos. La más alta, habilitada con un pequeño recrecimiento del complejo, servirá de residencia a los futuros alumnos del centro. Los dos pisos por debajo se repartirán en ocho talleres artísticos, tres locales de ensayo para danza y artes escénicas, dos salas de edición de vídeo, otros tantos laboratorio de fotografía, dos aulas para nuevas tecnologías y dos más destinadas a la grabación de música. Los estudiantes dispondrán también de un estudio radiofónico y un taller de artes escénicas.
Los dos epicentros del futuro complejo serán, por un lado, el claustro, que en su nueva etapa se cubrirá con una claraboya para albergar una mediateca. Y, por otro, la imponente capilla neogótica, en la que se ofrecerán actuaciones, conciertos y charlas para un aforo que llegará al centenar de plazas.
El centro, que seguirá en obras otros diecisiete meses, se abrirá en el otoño de 2010. Entretanto, la versión virtual de Krea seguirá afianzando los cimientos de un proyecto llamado a dar un pellizco a la vida cultural de la ciudad.
i.o.olano@diario-elcorreo.com