Los cerca de 70.000 autobuses que circulan por sus andenes mueven al año más de dos millones de pasajeros; se inauguró el 23 de octubre de 1993, es obra del arquitecto Xabier Sánchez y costó 80 millones de las antiguas pesetas. Es la estación de Los Herrán, que el ex alcalde José Ángel Cuerda bautizó como provisional hace ya más de quince años hasta que se construyera la proyectada para el solar de la calle Francia que ahora ocupa el Artium. Ese sueño no se cumplió y esa provisionalidad seguirá al menos otros tres años hasta que se haga la intermodal de Arriaga, según anunció ayer la concejala de Vía Pública, Marian Gutiérrez. «Es lo que vamos a aguantar con la vieja», enfatizó.
Y es que el estado de la vetusta e incómoda terminal de autobuses se ha convertido ya en un tema recurrente para los grupos municipales. Ayer le tocó el turno al PNV, partido que consiguió con éxito que el pleno aprobara una moción en la que se insta al Gabinete Lazcoz a hacer lo necesario para garantizar «un servicio digno» en el obsoleto edificio de Los Herrán.
Todos los grupos, incluido el equipo de gobierno socialista, respaldaron la iniciativa peneuvista. Eso sí, Marian Gutiérrez reconoció que «somos conscientes de que nadie la va a arreglar. Nació con vocación de provisionalidad y se creó con carencias. Su fecha de caducidad es de tres años, aunque hay que garantizar que tenga cierta dignidad», señaló.
Sin embargo, y pese a los intentos de la responsable de Vía Pública por endulzar el camino que iba a llevar al inevitable rapapolvo al equipo de gobierno cuando se debate sobre la estación autobuses, los partidos no se arredraron y censuraron «los problemas de limpieza, inseguridad y conservación» del inmueble, que presenta goteras. «Se han hecho algunas cosas, pero entre los trabajadores hay miedo», relató Malentxo Arruabarrena, del PNV. La edil recordó el robo producido en las instalaciones el pasado 4 de enero, cuando los ladrones se apoderaron de los 7.000 euros recaudados en las taquillas. Las cámaras de seguidad no pudieron grabar nada porque no estaban operativas.
«Da pena, pero menos»
El PP tomó el testigo peneuvista para insistir en sus críticas. Su concejal Manuel Uriarte se mostró partidario de «hacer algo ya», lo mismo que EB, que pidió al Consistorio que exija a la concesionaria que mantenga la terminal en buen estado. Para EA, «la sensación de ridículo es cada vez más grande».
La concejala socialista Marian Gutiérrez insistió en que la estación «da pena, pero menos. El año pasado se hicieron cosas, como la rehabilitación de los aseos y la mejora de la accesibilidad en tres de las cinco puertas». Recordó además que durante la segunda quincena de febrero entrarán en servicio las nueve cámaras de seguridad distribuidas por el edificio. A partir de entonces, garantizó, grabarán.