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30.01.09 -

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«Delirante». Con este contundente calificativo respondió ayer el Ministerio de Defensa israelí a la investigación de la Audiencia Nacional a siete responsables hebreos por una matanza en Gaza en 2002. El titular del departamento, Ehud Barak, afirmó que «haré todo» lo necesario para anular la querella admitida a trámite. «El ministro (Barak) tiene la intención de combatir con todo vigor las acusaciones en España», destacaba un comunicado oficial.
«Quien califique de crímenes contra la humanidad la liquidación de un terrorista vive en un mundo al revés», añadía el texto, en alusión a que el objetivo del ataque fue Salah Shehadeh, dirigente de Hamás. Sin embargo, lo que no recogía la nota es que en el bombardeo murieron catorce civiles, entre ellos nueve niños.
El portavoz de Defensa, Shlomo Dror, explicó que «hemos conocido la noticia por la prensa y estamos a la espera de lo que pueda suceder para ver exactamente de qué se trata el trámite y decidir entonces los pasos a seguir». Dror reiteró la postura oficial del Estado de Israel.
La tramitación de la denuncia presentada por el Centro Palestino por los Derechos Humanos causó conmoción en Israel, donde la información ocupaba ayer las primeras páginas después de que Tel Aviv aprobara un paquete de ayudas económicas para defender a los militares que participaron en la última ofensiva en Gaza en caso de ser perseguidos por la justicia extranjera.
Aparte de Barak, uno de los dirigentes más críticos con la medida española fue el líder del partido conservador Likud, Benjamin Netanyahu, que los sondeos sitúan como ganador de las próximas elecciones. «Es absurdo. Israel combate en una guerra contra criminales y nos acusan a nosotros de serlo», declaró a la radio del Ejército. «No hay nada más ridículo que acusar a una democracia que está legitimada para proteger a los nuestros de los terroristas. Es una burla al derecho internacional», manifestó.
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