Tormenta pasajera. La polémica provocada en el Ayuntamiento por la controvertida carta que el arquitecto y miembro del jurado del concurso del Auditorio, Salvador Pérez Arroyo, remitió al alcalde Lazcoz, en la que calificaba el procedimiento seguido de «disparatado», no ha conseguido sacudir los cimientos de un proceso «transparente, legal e intachable», en opinión de los impulsores del proyecto.
PSE y PNV, los dos grupos que promueven el futuro complejo de la plaza de Euskaltzaindia, zanjaron ayer la controversia suscitada por la misiva firmada por Salvador Pérez Arroyo, publicada en exclusiva por EL CORREO. En ella, el arquitecto, uno de los cinco miembros que conformaban el jurado -además del ingeniero japonés en acústica Yasuhisa Toyota-, y que fallaron a favor del diseño presentado por el estudio madrileño de Mariano Bayón, califica el concurso de «disparatado» y asegura que los puntos se otorgaron «sin control» a los aspirantes. Aventura, además que la adjudicación municipal podría ser recurrida.
El alcance y la gravedad de sus acusaciones obligaron al Gabinete Lazcoz a trasladar ayer un mensaje de «tranquilidad, confianza, rigor y seriedad». Lo hizo su portavoz y teniente de alcalde, Juan Carlos Alonso, quien, tras mostrar su «confianza absoluta en el proceso y en el proyecto» ganador, arremetió contra Pérez Arroyo por sus «berrinches y pataletas».
El concejal socialista repitió hasta en tres ocasiones que el arquitecto madrileño «conocía de antemano las reglas del juego», y que «decidió participar en él, pese a no estar obligado a ello». Y es que el profesional madrileño fue seleccionado por los propios aspirantes al concurso -recibió dos votos de los 22 posibles- para que formara parte del tribunal. «Él aceptó participar, valorar, decidir y cobrar, así que éticamente es incompatible una cosa con la otra», valoró Juan Carlos Alonso.
Lazcoz «no ocultó nada»
Su férrea defensa del procedimiento seguido por el Ayuntamiento tampoco flaqueó cuando fue cuestionado por los motivos por los que el alcalde no reveló la existencia de la polémica carta a los grupos municipales de PP, EB y EA. Y es que, según pudo saber este periódico, no fue hasta ayer por la mañana -una vez hecho público el contenido de la misiva- cuando la teniente de alcalde, Maite Berrocal, se la hizo llegar a alguno de los portavoces de la Corporación.
Visiblemente molesto, el edil de Urbanismo aseguró que Lazcoz «no ocultó nada», ya que cuando recibió la carta de Pérez Arroyo, «se lo comunicó al presidente de la ponencia» que impulsa el Auditorio, el concejal del PNV, Iñaki Prusilla.
«Hizo -comparó Juan Carlos Alonso- lo mismo que habría hecho con cualquier otro aspecto relacionado con ese grupo de trabajo. Lo comunicó a su presidente para que éste diera cuenta de ello en la próxima reunión». Ésta, sin embargo, no se ha celebrado todavía.
Así lo recalcó también horas después el PNV que, en un comunicado remitido a los medios de comunicación, reconoció que un día después de que le llegara la carta «el alcalde dio cuenta de su existencia al portavoz del grupo municipal», Mikel Martínez. Pese a ello, continúa la nota de prensa, «estimamos que, además de que el presidente de la ponencia no recibió del alcalde ninguna instrucción para que lo hiciera público, quien debe difundirlo si lo cree oportuno es su destinatario».
«Con cautela»
Aclarado este asunto, el PNV cerró también filas en torno al proceso de adjudicación que Salvador Pérez Arroyo puso en el punto de mira. «Ha sido absolutamente transparente, legal y conforme al pliego de condiciones aprobado en su día».
Con mayor cautela se pronunció el único concejal de EA en el Ayuntamiento de Vitoria, Antxon Belakortu. Para el edil abertzale, las apreciaciones del miembro del jurado «no son más que una opinión más» y, pese a calificar la carta de «muy grave» e instar a «revisar el asunto con cautela», Belakortu se atrevió a sacar su propia conclusión.«Lo que se deduce es que este señor no quería la adjudicación de este proyecto, quería otro», remató.