Las aparentes 'listas blancas' presentadas por Askatasuna suscitaron ayer opiniones dispares entre los partidos políticos sobre su posible relación con Batasuna. El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se mostró contundente y afirmó sin ningún tipo de duda que existen «vinculaciones claras» entre las candidaturas de Askatasuna y D3M con la formación ilegalizada. «Son las instancias judiciales las que tienen que valorar este hecho, pero puedo afirmar que la Policía y la Guardia Civil han encontrado nexos de ambas con Batasuna y con las organizaciones que intentaron sucederla -en alusión a ANV y EHAK-», precisó.
Rubalcaba recordó, asimismo, que la investigación, que se está realizando «a fondo», no ha concluido, y no descartó que en las próximas fechas se descubran «nuevas vinculaciones» no conocidas todavía. En esta línea, el secretario general y candidato a lehendakari del PSE, Patxi López, manifestó estar «convencido» de que se pondrá freno a todas las listas que sean «una mera tapadera para dar cobertura política a una banda terrorista».
Por su parte, el portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, consideró que el 1 de marzo podría darse un escenario similar al que se vivió en las pasadas elecciones forales y municipales, en las que algunas de las listas de la izquierda abertzale consiguieron pasar el filtro y otras no. «Puede que hayan presentado D3M para que se la retiren y vender victimismo o puede ser también que sea el señuelo que han puesto en circulación», afirmó el diputado. Erkoreka sostuvo, en este sentido, que la izquierda abertzale podría «estar tramando una cosa distinta, bien cuidada y más sutil en complicidad incluso con el Gobierno». «El Ejecutivo siempre ha tenido contactos con ETA y siempre lo ha negado», argumentó. En cuanto a la posibilidad de que Askatasuna pueda concurrir a los comicios autonómicos, el portavoz jeltzale reconoció que la plataforma lo tiene difícil. «El hecho de que Garzón ande persiguiendo la lista no le augura un futuro halagüeño», apuntó.
Diametralmente opuesta fue la postura de los representantes de EA y EB. El presidente de Eusko Alkartasuna, Unai Ziarreta, acusó al Ejecutivo de Zapatero de querer «cortocircuitar cualquier debate interno en la izquierda abertzale tendente a lograr el fin de la lucha armada», mientras que el coordinador de Ezker Batua, Javier Madrazo, censuró que los socialistas «traten de retirar de la circulación» a la izquierda abertzale «sólo porque las encuestas reflejan que pueden llegar a los 38 escaños en la Cámara vasca y no les interesa perderlos», apostilló.