No pasará a los anales de la historia este 99-77. Al igual que sucede con esos filmes palomiteros facturados en Hollywood, la demostración apenas dejó imágenes para el recuerdo. Tocó una apertura de 'Top 16' plana, distendida y sencilla a más no poder. ¿Alguien presagiaba algo diferente? Seguro que los mandamases del Efes Pilsen y del DKV Joventut -ambos sorpresivamente eliminados en la primera fase de la Euroliga- se tiraron de los pelos al ver al rival baskonista de anoche, un anárquico Prokom que hubiera claudicado incluso ante un TAU Cerámica con una mano atada a la espalda. No en vano, poco se echó en falta al doliente Splitter, anulado por una microrrotura fibrilar.
Y es que, como suele acontecer en este tipo de reuniones tan desiguales, al Baskonia le alcanzó con dos resoplidos. En la introducción y durante el desenlace. Guardó los vientos huracanados para mejor ocasión. Por consiguiente, el nudo dejó un reguero de bostezos y un insuficiente puñado de acciones destacables.
Gran culpa recayó en el Prokom, a quien le tocó el premio gordo del 'Top 16' con el peor balance desde que se instauró este sistema. Sólo una afortunada acumulación de coincidencias le han abierto la puerta de los dieciséis mejores clubes del continente. Pero vamos, que cualquier aficionado con un mínimo de conocimiento podría declamar de carrerilla una decena de planteles mejores que el desorganizado club llegado de la idílica Sopot.
Ni un balón interior
Buena responsabilidad de la nula resistencia visitante radicó en el planteamiento del entrenador Pacesas. Quizá no le tradujeron la prensa local o no entró en Internet o se olvidó de cotillear el banquillo azulgrana, la cosa es que pareció olvidar la capital baja de Splitter, prolongando su planteamiento de carta blanca al dúo exterior Logan-Ewing.
Esta pareja de ¿jugadores? se dedicó a lanzar todo cuanto llegó a sus manos. Mientras, sus pívots miraban resignados, sabedores de que obviaban el único punto con rayaduras en el anfitrión.
El inquilino del Buesa, déspota hasta la fecha en España y Europa, se frotó las manos por el capotazo polaco. Le bastó con poner la mano delante de estos acaparadores, cerrar el rebote y volar en la transición. En estático, el microondas ofensivo a cargo de Rakocevic y Teletovic cuadró pronto las cuentas. Ni siquiera habían transcurrido seis minutos y el electrónico rotulaba un aclaratorio 26-7. Todo el pabellón, incluida la delegación amarilla, sintió en ese instante que el TAU arrancaría con el pie derecho. A la conclusión del primer cuarto, la valoración azulgrana marcaba 46 puntos. La visitante, unos abúlicos cinco. El mejor resumen del despliegue desde un lado y otro.
La entrada en pista de Brazelton y Burke, éstos sí han digerido aquello de que el baloncesto es un deporte colectivo, aportaron un mínimo de cordura. Entre eso y que el quinteto vitoriano se destensó, las expectativas de entretenerse cayeron a plomo.
Más que nada por la desidia local, la goma se estrechó en algunas posesiones hasta los cinco tantos (51-46, minuto 23). Nada grave. Le añadió algo de picante el Baskonia a sus siguientes movimientos y todo volvió a su sitio. El de un local superior en todo y un visitante que bastante tenía con lograr una canasta de vez en cuando para colmar sus exiguas exigencias.
Poco a poco, quizá habría que añadir afortunadamente, se fue acercando el último tramo de la cita. Ahí, quizá azuzado por el inconformista Ivanovic o por su amor propio, el TAU se decidió a elevar sus revoluciones. Por fin.
Afecto a Barac
Se puso a ello con la mayoría de sus titulares protegidos por el chándal y la pertinente toalla en el banquillo. Jaleado por Vidal y McDonald -los que más en serio se lo tomaron- todo retornó a la 'normalidad' del principio. En un calco del inicio, las diferencias empezaron a rondar la veintena.
Asimismo, los azulgranas surtieron de balones a Barac, necesitado de cariño desde todos los lados. Al final, el apocado croata pudo pedir la estadística para enmarcarla, algo que provocó el gozo de toda la grada. Y es que, ante la falta de turbaciones en el resultado, 'descubrió' un imprevisto foco de interés en el interminable poste.