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TENIS | OPEN DE AUSTRALIA

Los españoles se medirán mañanaen una semifinal inédita con clara ventaja del tenista mallorquín en el palmarés previo (6-0)

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Rafa Nadal o Fernando Verdasco. Es la cuestión. Gane quien gane, España meterá mañana a un representante en la final del Abierto de Australia, un trofeo que nunca ha conquistado uno de los nuestros. España abrumó a Francia en el simbólico duelo generacional. Nadal se impuso en cuartos a Gilles Simon por 6-2, 7-5 y 7-5, y Verdasco a Tsonga por 7-6 (7-2), 3-6, 6-3 y 6-2.
El Nadal-Verdasco es la cuarta semifinal española en un Grand Slam en la era abierta y la primera en Australia. Sólo cinco hombres han estado entre los cuatro mejores alguna vez: Gisbert, Gimeno, Moyá, Ferrero y Nadal. Y únicamente los tres primeros avanzaron al partido por el título. Gisbert perdió ante Bowrey en 1968, Gimeno cayó en 1969 con Rod Laver y Moyá no pudo con Sampras en 1997.
Dos españoles, dos zurdos y dos grandes golpes de derecha se citarán mañana en Melbourne para dilucidar quién representa a España en la final. El ránking y las estadísticas -seis victorias a cero en enfrentamientos directos- apuntan a Nadal, pero Verdasco se ha destapado como la sorpresa del torneo. «Nunca había jugado antes a este nivel. Así que en realidad nunca he jugado contra el Verdasco de este momento», advirtió Nadal.
Desde que el alemán Michael Stich lo hiciera en 1993, ningún preclasificado tan bajo había alcanzado las semifinales del primer Grand Slam del año. Verdasco, que hasta llegar a Melbourne había ganado sólo siete de sus 38 enfrentamientos con 'top 10', se impuso ya a dos -Tsonga y Andy Murray- en apenas dos días.
El desarrollo de la jornada en Australia, azotado por una ola de calor, parecía beneficiar en un principio a los franceses, ya que los 40 grados centígrados obligaron al árbitro a cerrar el techo del Rod Laver Arena. Con luz artificial y sin viento, la cancha parecía más una pista rápida en el otoño europeo que el Abierto de Australia en pleno verano.
En condiciones similares, aunque con menos calor y a más altura, Simon ganó el año pasado a Nadal en las semifinales de Madrid. Su magnífico final de temporada llevó al francés, de 24 años, a enfrentarse a Nadal como número ocho del mundo. Sin embargo, el mallorquín no se dejó sorprender en esta ocasión y amplió a 3-1 su balance de victorias y derrotas ante Simon.
Un gurú en Las Vegas
Verdasco, que nunca había superado los octavos en un Grand Slam, impidió poco antes que Nadal pudiera tomarse la revancha de su derrota en semifinales en 2008 ante Tsonga, número siete en el ránking mundial.
A sus 25 años, el madrileño está atravesando el mejor momento de su carrera, pleno de confianza tras ganar en noviembre el punto decisivo en la final de la Copa Davis ante Argentina en el ambiente hostil de Mar del Plata. «Esa final cambió mi vida», repitió Verdasco en varias ocasiones durante el torneo y ayer mismo.
Pocos esperaban a Verdasco antes de empezar el torneo. Quizá ni siquiera Gil Reyes, el gurú de la preparación física con el que el madrileño, que no tiene entrenador definido, pasó dos semanas de pretemporada en Las Vegas. Adidas, la marca deportiva que viste a Verdasco, lo llevó hasta Gil Reyes y éste le cambió la preparación, la nutrición y hasta la mentalidad. «Ha cambiado mi carrera. Me ha hecho darme cuenta de cómo puedo ser mucho más duro para mis adversarios». Al ganar a Tsonga, Fernando Verdasco ingresó desde ayer entre los diez mejores del ránking mundial.
En el lado triste de la jornada, diez oportunidades perdidas para romper el servicio de Elena Dementieva condenaron a Carla Suárez a la derrota por 6-2 y 6-2 en los cuartos de final. Ante la campeona olímpica, la canaria no pudo desplegar el juego que exhibió contra Venus Williams y, agarrotada con su saque y su revés a una mano, abandonó Australia. Lo hace, sin embargo, con un buen botín. Un cheque cercano a los 100.000 euros y la ascensión del puesto 46 a uno cercano a los 30 primeros.
La estadounidense Serena Williams evitó que las semifinales fueran copadas por jugadoras rusas. Williams derrotó por 5-7, 7-5 y 6-1 a Svetlana Kuznetsova e impidió que ésta se uniera a sus compatriotas Elena Dementieva, Vera Zvonareva y Dinara Safina en la ronda de las cuatro mejores. Es la primera vez en la historia que tres jugadoras rusas llegan a las semifinales del Abierto de Australia, cuya campeona es aún de esa nacionalidad: María Sharapova, ausente en 2009 por lesión.
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