El dolor de las víctimas de ETA traspasó ayer fronteras. El Parlamento vasco inauguró la exposición Víctimas-Biktimak en el Consejo de Europa, con sede en Estrasburgo, con el objetivo de sensibilizar al continente con el sufrimiento que padecen a diario los afectados por la barbarie terrorista en Euskadi. Una visión cercana plasmada en alrededor de un centenar de instantáneas en blanco y negro que intentan reflejar una realidad que, sin duda, supera con creces la ficción.
Estrasburgo se desperezaba teñido de una fina capa blanca de hielo. El termómetro marcaba un par de grados bajo cero. Expectantes, los representantes de la decena de asociaciones de afectados que colaboraron en la elaboración de la muestra aguardaban para ser testigos de un gesto muy esperado, su reconocimiento internacional. La inauguración de la exposición tuvo lugar a la una de la tarde, apenas cinco minutos después de que la asamblea parlamentaria diera por concluida su sesión matinal. El presidente de este órgano, Lluís María Puig, que visitó la muestra cuando ésta permaneció expuesta en el Senado, agradeció a su homóloga en la Cámara de Vitoria, Izaskun Bilbao, su interés en llevar la voz de los damnificados a Europa y se puso a su disposición para cualquier iniciativa futura. «En esta casa hablamos de problemas como el terrorismo, un mal tremendo que sólo trae consigo la pérdida de vidas humanas por sinrazones», expresó Puig. El máximo mandatario de la asamblea parlamentaria, de carácter consultivo, consideró que la exposición «permitirá a todos tomar conciencia sobre una tragedia» y dar a conocer lo que puede ofrecer Euskadi. «La gente que vive fuera suele pensar cosas tremendas, como que todos los vascos son terroristas», apuntó. En este sentido, abogó por «romper este espejismo» y dejar a un lado el «desconocimiento».
Izaskun Bilbao, que acudió a Estrasburgo acompañada por la vicepresidenta de la Mesa, Isabel Celaá, y su secretario primero, Carmelo Barrio, ofreció un discurso contundente. «En el País Vasco tenemos un problema de democracia. Una organización totalitaria pretende imponernos a todos los demás su visión del mundo, y lo hace asesinando, extorsionando y cometiendo delitos», arrancó. La presidenta de la Cámara señaló como primera consecuencia de esta sinrazón «el dolor de las víctimas» y su necesidad de ser reconocidas. «Esa es la historia de esta exposición», resumió. La muestra, que ha recorrido ya los Parlamentos vasco y canario, así como las Juntas Generales de Vizcaya y Guipúzcoa y la sede del Senado en Madrid, está integrada por cerca de ochenta fotografías, tres vídeos, una vitrina dedicada a los parlamentarios asesinados por la banda y un módulo especial con la escultura del grupo 'Democracia', en la que una manta térmica realizada en bronce dorado con pan de oro recuerda al visitante la máxima expresión del dolor, la muerte de una persona. Las siglas de ETA no aparecen por ningún lado, pero ella es la responsable de todo el sufrimiento que se recoge en la exposición. Vehículos destrozados por una bomba, familiares rotos o funerales multitudinarios en los que la mayoría de la sociedad exige en fin de la violencia. Dolor.
Dignidad
Bilbao aprovechó para referirse también a la falta de «proximidad y apoyo» que las víctimas han sufrido por parte de «una ciudadanía y unas instituciones que han tardado en abordar este problema con más sensibilidad». «La tragedia del terrorismo es una historia de personas que necesitan algo más que ayudas materiales, debe devolvérseles la dignidad», señaló. La presidenta reiteró que «la violencia de ETA no es legítima» y exigió a la banda que abandone las armas. «Quiero dejar claro este mensaje en esta institución, cuyo principal objetivo es defender la paz», apostilló. La exposición se mantendrá en Estrasburgo hasta el 8 de febrero. Tres días después volverá a ver la luz en Bruselas, en la sede del Parlamento Europeo, el corazón del continente.