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Política

27.01.09 -

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José Luis Rodríguez Zapatero decidió ayer que ha llegado el momento de ponerse rojo, después de haber girado muy lentamente del rosa al colorado durante más de un año. Dibujó un año 2009 «duro y difícil»; admitió que España genera en estos momentos más desempleo que los países de su entorno; que no hay sobre la mesa ni un solo dato positivo; que la crisis es internacional y los 'impulsos' nacionales tienen una eficacia limitada. Siguió, de esta forma, la senda de realismo que su ministro de Economía, Pedro Solbes, ya había trazado semanas atrás. Hay razones estratégicas para justificar una 'ducha escocesa' como ésta.
El presidente aprovechó las preguntas directas y crudas de los ciudadanos para preparar a la población ante un nuevo dato negativo, casi depresivo, que con toda seguridad se dará a conocer en los próximos días. Todos los expertos aseguran que España entró en recesión en el segundo semestre de 2008 y tan sólo falta ya que el Instituto Nacional de Estadística eleve a oficial lo que, de momento, tan sólo es una intuición. Quizá por ello, porque esa losa está a punto de caer sobre el país, evitó algo que en él era habitual hasta ahora al hablar de la crisis: maximizar los escasos elementos positivos para reducir el impacto de los negativos.
«La economía no es sólo dinero: es un estado de ánimo», subrayó. El Gobierno es consciente de que las perspectivas de la población son cada días más grises, que el paro -el aspecto más traumático y doloroso- se ha instalado ya como temor entre quienes todavía conservan un puesto de trabajo y que no acaban de resolverse los problemas fundamentales, como la debilidad del sistema financiero internacional.
Zapatero renunció a lanzar mensajes de optimismo, también al anuncio de nuevas baterías de medidas para reactivar la economía, y recurrió a la evidencia histórica de que «esta crisis pasará» para hacer a continuación un llamamiento a «mantener la esperanza». Es lógico, en ese contexto, que eludiese responder a la pregunta de hasta cuándo durará esta situación. Me atrevo a traducir su silencio sobre la materia: va para largo.
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