La última vez que pisó el parqué del Buesa Arena levantó el trofeo de campeón de la ACB con el Real Madrid. Tres años y medio después, Pat Burke retorna a su lanzadera en el baloncesto profesional convertido en un adinerado veterano. A sus 35 años confía en seguir viviendo de la canasta y en que su equipo, el débil Prokom, «dé que hablar» mañana.
-¿Pese a que ha llovido mucho recuerda que empezó en el baloncesto profesional en Vitoria?
-Claro, claro. Aunque no es la primera vez que voy, siempre será una visita especial. Sólo tengo buenos recuerdos de aquella temporada en la que fuimos segundos en la ACB. Hice muy buenos amigos.
-Desde entonces ha girado a lo largo de todo el planeta: Grecia, Rusia, Estados Unidos...
-Me he convertido en un viejo guerrero, je je. En serio, estoy orgulloso de mi trayectoria. He tenido la oportunidad de conocer grandes ciudades, de pertenecer a clubes poderosos. Me he mantenido en el máximo nivel en diferentes países. Ahora estoy en Polonia, sé que estoy en el tramo final de mi carrera, pero, pese a que no te lo creas, sigo con la misma ilusión que al principio.
-Quienes le han visto jugar este temporada dicen que, salvo por la alopecia, está igual que en 1997.
-Ja, ja. Exacto. Yo me siento igual. Llegado a esta edad uno trata de cuidarse al máximo.
-Sin embargo, en el verano de 2002 firmó de nuevo por el Baskonia aunque sólo duró una semana.
-Te equivocas. Fue un mes.
-De acuerdo. Dé su versión. ¿Qué sucedió para que hiciera mutis por el foro?
-Recuerdo que pedí consejo a uno de mis mejores amigos, Elmer Bennett. Le expliqué mi situación, que entonces era delicada y él me apoyó. Acababa de tener a mis gemelos, ambos tenían problemas y no podían venirse a Vitoria. Estaba muy contento por volver. Profesionalmente todo era perfecto, pero las condiciones para mi familia, no. Todo eso hizo que me replanteara mi estancia. Al final opté por el bien de los míos, devolví el dinero adelantado por el TAU y tomé un camino diferente (a los pocos días fichó por Orlando). Espero que la gente de Vitoria entienda lo que fue; la decisión de un padre.
La versión baskonista, no obstante, difiere, ya que apunta a la petición del jugador de contar con varios días libres para acudir a la boda de su hermano en Dublín. Dusko Ivanovic, siempre según el Baskonia, le concedió dos días y el poste exigió el doble. Ante el rechazo -Burke también acudió al presidente, Josean Querejeta-, optó por dejar el TAU.
«Plantilla muy joven»
-Centrémonos en el terreno deportivo. Nadie tan afortunado como este Prokom, que ha pasado al 'Top 16' con sólo dos triunfos. En Badalona o Estambul se estarán tirando de los pelos.
-Reconozco que hemos tenido mucha suerte. La razón se debe al sistema de clasificación de la Euroliga. Caímos en un lote donde los de arriba iban muy destacados y los tres de abajo terminamos con dos victorias. Ahora se trata de aprovechar esta segunda oportunidad. Que nadie piense que saldremos relajados ni nada por el estilo. Aunque nos falta experiencia, porque la mayoría de la plantilla es muy joven, queremos dar que hablar. Para ellos supone una gran experiencia medirse a escuadras de la talla del TAU u Olympiacos. Espero que sorprendamos a más de uno. Hasta que el balón no sea lanzado al aire tenemos las mismas oportunidad, ¿por qué no?
-El Baskonia firma una excelente racha de juego y resultados. ¿Le colgamos la etiqueta de máximo favorito del grupo?
-¡Uf! No lo sé porque todavía no le he visto ningún partido, lo mismo que al Olympiacos. Claro que puedo hablarte de jugadores como Prigioni o Splitter, sé que se trata de una gran conjunto, pero no sabría decirte cuál es su baloncesto.
-Pero sí podrá hablarnos del estilo del Prokom, ¿verdad?
-El Prokom participa en una Liga más modesta que la ACB. A pesar de ese punto en contra y que no somos muy altos, sí somos muy rápidos, damos ritmo, penetraciones, jugamos mucho fuera-dentro
-Acaba de cumplir 35 años. ¿Será su última visita al Buesa Arena?
-Siempre me he dicho que mientras esté sano y me divierta seguiré en esto. Es lo que siento ahora, así que espero dar guerra aún.