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Sociedad

GENERAL

Los menores quedaron sepultados al derrumbarse un polideportivo en Sant Boi
25.01.09 -

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El temporal se llevó ayer las vidas de cuatro niños de entre 9 y 12 años que practicaban el béisbol en un polideportivo de Sant Boi de Llobregat (Barcelona). El viento, que alcanzó los 110 kilómetros por hora, derribó la techumbre de las instalaciones y sepultó bajo los escombros a unos veinte chicos que entrenaban a las órdenes de dos adultos. Los bomberos y un grupo de vecinos necesitaron más de 45 minutos para rescatar a los fallecidos y a ocho heridos -siete menores y uno de los entrenadores-, mientras los padres se concentraban angustiados delante del edificio siniestrado, sin saber si sus hijos figuraban entre las víctimas. Fue el episodio más dramático de un fin de semana en el que fallecieron doce personas en toda España a causa del vendaval que azotó el norte peninsular.
Los muertos pertenecían al club de béisbol y softbol de Sant Boi y, como todos los sábados, entrenaban en el campo donde compiten habitualmente, un estadio de atletismo construido hace veinticinco años en el barrio de Camps Blancs. Sobre las 11.15 horas, como el viento no amainaba, los monitores renunciaron a realizar los ejercicios al aire libre y llevaron a los chicos, y a algunos padres, a una instalación anexa para que unos cuantos practicaran en el túnel de bateo y otros se ejercitaran en el gimnasio.
El edificio donde se cobijaron se convirtió en una trampa mortal. Una violenta racha de aire levantó la estructura metálica del tejado y la desplazó hasta la parte alta del estadio de atletismo. En un instante, las dos paredes huecas de hormigón perdieron su sujeción y se desplomaron sobre el túnel de bateo, sin dar tiempo a nadie a ponerse a resguardo. Todas las víctimas, muertos y heridos, se encontraban en esa dependencia, que quedó sembrada de bloques de color gris.
El accidente causó un gran estruendo que retumbó en todo el barrio. Los vecinos contemplaron una gran nube de polvo que ascendía desde el polideportivo y corrieron hacía allí para auxiliar a los menores, mientras llegaban las ambulancias. Lo mismo hicieron los policías locales, pues la comisaría está situada enfrente del campo de béisbol. Los agentes presenciaron el derrumbe en directo.
Labores de rescate
Una de las personas que colaboró en la retirada de escombros relató que logró rescatar al menos cinco chicos que «estaban muy mal». El primer balance de víctimas arrojó tres niños fallecidos y una decena de heridos, pero a primera hora de la tarde otro menor expiraba en el hospital. De los siete compañeros lesionados al cierre de esta edición tres seguían ingresados en la UCI, aunque no se temía por sus vidas. Otros seis chicos resultaron milagrosamente ilesos.
La población de Sant Boi, un municipio de 81.000 habitantes, vivió ayer una de las jornadas más aciagas que se recuerdan. «Es una tragedia. Yo les conocía a todos», declaró Josua Abdela, jugador del primer equipo de béisbol. «Siempre iba a ver jugar a esos niños. Y ellos se fijaban en cómo jugaba yo», añadió, visiblemente afectado.
Una madre confesó que su hijo se salvó por unos minutos de acabar atrapado bajo los cascotes. El chico salió con retraso al entrenamiento porque se había olvidado un guante en casa de su abuela. Cuando lo recogió y se dirigió al campo con la equipación completa, el edificio donde habían empezado a entrenar sus amigos se vino abajo.
Ese chico fue uno de los primeros en dar la voz de alarma. A los pocos minutos, se congregaron en el lugar decenas de padres, amigos y jugadores. Todos ellos presenciaron las labores de rescate entre lágrimas y con los nervios a flor de piel. Varios psicólogos consolaron a los familiares de las víctimas en el centro cívico.
Los vecinos de Sant Boi se quejaron ayer de que las autoridades reaccionaron con retraso. Sin embargo, los bomberos aseguraron que tardaron un cuarto de hora en llegar desde el aviso. El alcalde, Jaume Bosch, aseguró que las instalaciones deportivas estaban en buen estado, aunque se remitió al informe que elaboren los técnicos.
El Gobierno catalán, por su parte, defendió la actuación de los servicios de urgencias ante la tragedia. «Hemos hecho todo lo que era necesario hacer», aseveró el director de Protección Civil, Josep Ramón Mora.
El responsable remarcó que en los municipios con riesgo de incidencias por el viento se había avisado dos veces, por escrito y por teléfono. En ese sentido, apeló al sentido común en lugar de a la prohibición al reclamar a los ciudadanos que incorporen el criterio de «autoprotección» en casos de peligro.
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