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Sociedad

GENERAL

El temporal dejó sin suministro eléctrico a más de medio millón de vascos durante horas
25.01.09 -

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Se nos fue la luz
Los comerciantes del barrio bilbaíno de Deusto tuvieron que arreglárselas como pudieron para atender a los clientes. / MITXEL ATRIO
Sin luz. Más de medio millón de vascos se quedaron ayer sin suministro eléctrico durante horas. Ni calefacción, ni agua caliente, ni ascensor, ni semáforos, ni teléfono... «No funciona nada», lamentaban los afectados. El ciclón que azotó la comunidad autónoma dejó a oscuras a más de sesenta municipios desde las cuatro de la madrugada. Numerosos comercios y locales de hostelería tuvieron que echar la persiana -muchos ni siquiera la pudieron levantar al ser eléctrica- y cientos de personas se vieron obligadas a desplazarse a casas de familiares y amigos para «poder comer caliente». «Esto es un desastre», lamentaba Karmele Hernández, una de las afectadas por el corte de luz que paralizó el barrio de Deusto.
Manu, Paben, Itziar y Jon eran la viva imagen de lo ocurrido ayer en muchos puntos del País Vasco. Se pasaron desde las seis de la mañana apostados delante del Eroski en el que trabajan a la espera de que los técnicos de Iberdrola solucionasen la avería para poder abrir el supermercado. Joseba, Maite y Txutxi hacían lo propio a las puertas del mercado. En el bar La Bolera de la avenida Lehendakari Agirre sólo servían bebidas frías y descafeinados y en la peluquería de Miren Serna no se lavó ni una sola cabeza. Deusto era ayer un distrito fantasma. Al menos hasta las cinco de la tarde, hora en la que el barrio recuperó el suministro eléctrico.
El bazar chino de la avenida Madariaga hizo el agosto vendiendo velas y linternas, mientras en la frutería de Angélica tuvieron que recurrir a una antigua balanza para pesar la fruta. «Estamos haciendo las cuentas con calculadora», explicaba la propietaria del establecimiento. En la tienda no se hablaba de otra cosa que no fuera el apagón. Todos habían sufrido sus consecuencias en mayor o menor medida. «Llevamos desde las cinco de la mañana sin calefacción ni agua caliente, aunque lo que más me preocupa es que se descongele el arcón», confesaba María Luisa Fernández. «¿Cómo vamos a hacer de comer?», se preguntaba otra clienta.
El centro comercial Bidarte ni siquiera abrió sus puertas. Luis Torre había ido para hacer unas compras, pero se tuvo que volver a casa de la misma. «Sabía que el temporal iba a afectar, pero no me imaginaba que fuese para tanto», señalaba. En el restaurante Casa Vasca, sin embargo, no cabía un alfiler. El generador eléctrico les salvó la vida. No así a los vecinos de las torres del edificio Plaza, un gigantesco inmueble de 16 alturas en el que viven más de medio millar de personas. «A mí se me ha olvidado el jersey en casa, pero cualquiera sube ahora once pisos», señalaba Moisés Santamaría, uno de los inquilinos de las viviendas situadas frente al puente de Deusto, que se quedó parado en las 5.17 horas.
El temporal también causó cortes de luz en más de una veintena de municipios guipuzcoanos, otros tantos vizcaínos -Zeberio, Orozko, Mungia, Sopelana, Orduña, Amorebieta, Basauri...- y una docena de localidades alavesas. Numerosos restaurantes de los pueblos afectados por el apagón se vieron obligados a suspender cenas e incluso alguna que otra boda corrió el peligro de no celebrarse. Los vecinos de Ondarroa y Lekeitio no tuvieron tanta suerte y ayer por la noche todavía estaban a oscuras.
El corte del suministro eléctrico supuso un importante trastorno para cientos de ciudadanos. Luis Alonso, vecino de la localidad de Amurrio, tuvo que recurrir a la botella de oxígeno de reserva para poder conectarse al respirador. No fue el único. La empresa suministradora tuvo que redoblar esfuerzos para atender a todos los clientes. Iberdrola movilizó a medio millar de trabajadores para solucionar las más de ochenta incidencias registradas durante la jornada de ayer en los tendidos eléctricos.
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