Para algunos es un tanque. Para otros un búnker rodante. Los más avispados le han buscado apodo: la bestia. Los periodistas incluso bromean. «Es capaz de aguantar el impacto de un meteorito». El coche oficial de Barack Obama, estrenado el martes durante su toma de posesión, combina la elegancia de una limusina, la seguridad de un blindado del Ejército yanqui y la comodidad y el lujo de la primera clase de un avión de Singapore Airlines, una de las cuatro compañías aéreas que luce la calificación de cinco estrellas. Se trata de un Cadillac, creado por la estadounidense General Motors con las preceptivas sugerencias de obligado cumplimiento de los servicios secretos de EE UU; esa división que se encargará de proteger al primer presidente afroamericano de la historia del país más poderoso del mundo. Ese hombre denominado en clave 'Renegado'.
El vehículo, una evolución del Cadillac DTS de George W. Bush en su segunda legislatura, se ha diseñado en secreto. Pero las filtraciones han desvelado algunas pinceladas de una limusina que cuesta alrededor de 330.000 euros (60 millones de pesetas), algo más de lo que Obama ganará al año. Tiene de todo. Aunque la protección de sus ocupantes es la prioridad. De hecho, General Motors se ha devanado los sesos con múltiples pruebas para garantizar la seguridad del político de Honolulú.
Las puertas disponen de un blindaje de 20 centímetros. Y pesan casi tanto como las de un Boeing 757. Además, no sólo se cierran, sino que se sellan para evitar cualquier tipo de ataque químico. ¿Y si ese 'precinto' fallase y las bacterias penetrasen en un habitáculo con capacidad para Obama y otras siete personas? Los diseñadores también lo han pensado. La limusina, negra, signo de elegancia y distinción, cuenta con bombonas de oxígeno en el maletero y reservas de sangre del presidente, por si hiciese falta una transfusión.
Ruedas de camión
Pero el ataque puede ser menos sutil. Directo. Con armas de fuego, granadas, pequeños misiles y bombas lapa. Tampoco habría 'problema'. Los cristales, antibalas, cuentan con un espesor de 12 centímetros. Del mismo modo, al chasis se le han adherido trece centímetros de acero.
Este material, combinado con aluminio, cerámica y titanio, conforma la carrocería de un vehículo que mide cinco metros y medio de largo -un Citroën C-5 y un Audi A-4, por ejemplo, apenas sobrepasan el 4,70 de longitud-. Asimismo, el depósito de gasolina -hay quien dice que el modelo es diesel, algo extraño en EE UU, aunque lógico en un defensor del medio ambiente como el demócrata- está blindado y relleno de espuma para evitar que explote si es alcanzado por una bala. E incluso en el interior se esconden armas automáticas y botes de gas lacrimógeno para abortar cualquier agresión; aunque de eso también se encargarán los múltiples vehículos que integran el cortejo presidencial.
Aunque los asaltantes quizá opten por otro método: intentar pinchar las ruedas. Error. De la marca Goodyear y similares a las de un camión por el peso que soportan, están preparadas para circular sin presión a gran velocidad. De hecho, el 'Stagecoach', nombre oficial de este prototipo que coge rasgos de los modelos DTS, STS y del exclusivo todoterreno Escalade (todos de Cadillac), alcanza los 100 kilómetros por hora, en caso de que el conductor, un hombre de la CIA, considere necesario pisar a fondo el acelerador.
La seguridad, coronada con cámaras de visión nocturna en el morro delantero del coche, no está reñida con la comodidad. Para nada. Al fondo del vehículo, en el lugar reservado para el hawaiano y su acompañante, se ha habilitado un pequeño despacho: escritorio, ordenador con wifi, varios teléfonos, uno con línea directa con Joe Biden, su vicepresidente, y otro con el Pentágono, GPS... Y el aire acondicionado se da por supuesto. Será necesario: la única ventana que se baja es la del conductor para que pague, según dicen, los peajes y los aparcamientos. Aunque, ¿Quién va hacer abonar esas tasas a 'Renegado' cuando vean que se acerca un tanque?