Un perturbado, procedente al parecer de un psiquiátrico cercano, irrumpió ayer por la mañana en una guardería de Bélgica armado con un cuchillo y dio muerte a dos bebés y a una cuidadora que se encontraban en el centro. Otros diez niños y dos adultos resultaron heridos, algunos de ellos de gravedad.
Los hechos ocurrieron en la localidad flamenca de Dendermonde, de 40.000 habitantes, que se encuentra situada 30 kilómetros al noroeste de Bruselas. El individuo, al que los medios belgas atribuyen un amplio historial de desórdenes psiquiátricos, accedió a las 10 de la mañana al centro El país de los cuentos con el rostro pintado de blanco y los ojos enmarcados en negro. De una treintena de años, alto y extremadamente delgado, arremetió sin mediar palabra contra las personas que se encontraban en el lugar, entre los que se contaban dieciocho pequeños de edades inferiores a los tres años y seis cuidadoras.
De acuerdo con declaraciones ofrecidas por algunos testigos, el individuo dijo en la puerta necesitar una información. Con el paso franqueado, se dirigió inmediatamente hacia las cunas donde dormían los más pequeños, y comenzó a acuchillarlos. El personal de asistencia intentó interponerse, momento en el que una de las cuidadoras perdió la vida. Uno de los bebés pereció también en la guardería mientras que la otra víctima mortal fue conducida al hospital aún con vida. Los médicos no pudieron estabilizarle dada la gravedad de sus heridas y falleció. «El agresor se comportaba como un loco», subrayaron varios testigos.
El sujeto no pudo ser detenido en el interior de la guardería. Cometido el crimen, abandonó el lugar en bicicleta con gran calma, dejando tras él un gran reguero de sangre. La Policía le alcanzó en Lebekke, un pueblo próximo al lugar de los hechos, donde fue reducido. Se resistió y resultó herido.
El fiscal de Dendermonde, Christian du Four, reconoció tres fallecimientos, cuando las primeras informaciones hablaban de cinco. Ignace Demeyer, el director del hospital de Dendermonde, al que fueron conducidos los heridos, declaró que presentaban lesiones muy graves de arma blanca y que había sido preciso intervenirles quirúrgicamente a todos. A última hora de la tarde, su estado era estable y no se temía por sus vidas. «Ha sido un ataque de una violencia extrema. Todos los niños presentaban heridas de cuchillo en piernas, brazos y cuerpo», dijo Demeyer.
Atención psicológica
La identidad del criminal no fue difundida por las autoridades, ni tampoco el móvil que podrían haberle llevado a actuar de esta manera. Las primeras informaciones distribuidas por los medios belgas daban cuenta de que el sujeto no tenía ninguna relación con la guardería.
En Dendermonde la desolación era total. Los padres de los niños objeto de la agresión eran objeto de atenciones psicológicas en unos locales habilitados al efecto. Los primeros momentos, cuando se tenía noticia de que había muertos pero se desconocían sus identidades y los supervivientes se encontraban en los quirófanos, fueron extremadamente duros para ellos.
El príncipe Felipe y la princesa Matilde tenían previsto desplazarse al lugar a última hora de la tarde. El primer ministro, Herman van Rompuy, emitió un comunicado en que el que lamentaba la tragedia y expresaba su pesadumbre porque «una vez más, este país se encuentre conmocionado y en duelo por un espantoso acto de violencia». La gente se pregunta: ¿cómo se franqueó el paso en la guardería a un individuo con la cara extrañamente pintada?