«Nadie» renunciará en Euskadi a la construcción del TAV «por la simple locura de un grupo terrorista irracional». Los empresarios se mostraron ayer taxativos en su respuesta al último y especialmente agresivo comunicado de ETA, donde la banda recurre a la terminología de sus años más violentos para reivindicar la «ejecución» del industrial Inaxio Uria en Azpeitia y la explosión de un coche bomba ante la sede de EiTB y otros medios periodísticos en Bilbao.
La amenaza hecha pública por los etarras contra los ejecutivos y técnicos que trabajan en el proyecto ferroviario, y también contra televisiones, radios y periódicos por su «labor de hostigamiento contra el independentismo», obtuvo el repudio general del empresariado vasco, las instituciones y los partidos democráticos, en cuya opinión el Tren de Alta Velocidad «no debe alterarse ni un solo metro» ante la intimidación terrorista. Todos ellos expresaron su «solidaridad» con los colectivos profesionales acosados.
ETA ha atacado en varias ocasiones los bienes de las compañías que participan en la 'Y' vasca. A finales de verano, envió una carta a sus directivos exigiendo que abandonaran las obras. Luego, asesinó a Inaxio Uria. El propietario de la firma Altuna y Uría tenía 70 años e iba a jugar su partida de cartas habitual en un restaurante de Azpeitia cuando le dispararon dos tiros. Fue el 3 de diciembre. A medianoche del martes, y en un comunicado enviado a 'Berria' y 'Gara', la banda volvió a reclamar a los constructores que cesen su actividad e incluyó un explícito aviso a los periodistas. Con un lenguaje excepcionalmente duro, ETA señala que ordenó matar al industrial guipuzcoano por su vinculación al plan ferroviario -un «proyecto destructor»- y «negarse a pagar el impuesto revolucionario». La familia de Uria, que se reúne a principios de cada mes en el lugar del atentado para recordarle y condenar la «barbarie» etarra, prefirió ayer no responder a los terroristas, que también reivindican los ataques contra un repetidor el 20 de noviembre en un monte de Bilbao y la antigua Feria de Muestras de la capital vizcaína en Nochevieja.
Explican que detonaron cien kilos de explosivo ante este edificio porque allí se encuentran la sede de EiTB -a la que ETA acusa de «desfigurar el conflicto que vive Euskal Herria siguiendo órdenes de Sabin Etxea» (el PNV)- y las delegaciones de Antena 3, Onda Cero, 'Expansión' y 'El Mundo', medios que trabajan al «servicio del fascismo español», según el vocabulario empleado por los terroristas. Llama la atención que éstos ponen minuciosamente cargo a sus «objetivos»: «Ingenieros, técnicos superiores, responsables o dirigentes» de compañías que participan en el TAV, así como medios de comunicación -los únicos en genérico, que «han sido objetivo de nuestra acción y lo seguirán siendo en el futuro»-, «redactores jefes» y «el director» de EiTB. Al colectivo le culpa además de ejercer la «censura» y no informar de las movilizaciones contra el TAV.
Heridas en el cuerpo
El Círculo de Empresarios Vascos replicó ayer que el comunicado refleja el «delirio» de los terroristas y sentenció que «nadie» renunciará a una obra fundamental para «la competitividad económica y social» de Euskadi. El presidente de la patronal vasca (Confebask), Miguel Lazpiur, coincidió en que los constructores van a «continuar respaldando el proyecto», durante un acto del Forum Europa donde alabó la imagen de Inaxio Uria y destacó que las amenazas «no son nada nuevo» cuando «nos han matado a uno de los empresarios que está en la obra» y «ya tenemos heridas de ese tipo en nuestro cuerpo». Lazpiur se fundió en un abrazo con el líder del PSE, Patxi López, asistente a la conferencia, quien coincidió en que la 'Y' vasca es un «proyecto de país mientras ETA es la rémora de este país».
También EA, EB y Aralar repudiaron la campaña de acoso. Iñigo Urkullu, presidente del PNV, expresó su «mayor desprecio» a la organización armada, aseguró que «no hay justificación» para sus ataques y emplazó al «mundo sociológico» de ETA a «rebelarse» contra la banda. El PP, por su parte, afirmó que los activistas «pretenden silenciar a la sociedad e imponerse a las instituciones» y llamó a «no alterar» el plan del TAV «porque es la decisión que hemos tomado legítimamente los vascos».
El sindicato nacionalista ELA precisó que la «mejor aportación» de la banda sería abandonar las armas «y dejar trabajar a quienes, desde planteamientos sociales, civiles y políticos», pretenden un «cambio social». Por su parte, la plataforma anti-TAV, AHT Gelditu!, emitió ayer una nota en la que se queja de la «violencia desproporcionada» de la Ertzaintza al detener el sábado a 8 personas por supuestos desórdenes durante una manifestación. No hay mención al comunicado de ETA.