L a justificación que ETA acostumbra a ofrecer de sus asesinatos y atentados suele ser tan aberrante e infame como los mismos crímenes que comete. Así ha ocurrido también esta vez con el comunicado en que la banda terrorista pretende justificar el asesinato de Inaxio Uria -'ejecución', en su jerga inhumana- y el atentado contra EiTB y otros medios de comunicación. No contenta con el crimen, ETA quiere añadirle el escarnio de sus víctimas. Sin embargo, a estas alturas de la larga historia de indignidad de la banda, es evidente que las justificaciones que ofrece tras sus atentados sólo sirven para hacer aún mayor su desprestigio. Nada más que profundizar en su ya nulo descrédito consigue ETA con explicar el asesinato de Inaxio Uria por su colaboración en la construcción del TAV y su negativa a someterse a la extorsión y al chantaje de los terroristas. Porque, a los ojos de la inmensa mayoría de esta sociedad, esta aberrante justificación sólo sirve para hacer de este empresario, además de una víctima inocente por haber sido injustamente asesinado, un héroe en razón de su comportamiento pasado. Y es que heroico juzga la inmensa mayoría de esta sociedad el comportamiento de un ciudadano que, pese a las prolongadas amenazas sufridas, se ha negado a someterse al chantaje y a la extorsión de los terroristas, y ha preferido afirmar su libertad personal y profesional. En este sentido, ETA aumenta cada día su desprestigio social tanto por lo que hace como por lo que dice. Hoy, la oposición al TAV es mucho más débil que ayer, y mayor es también la resistencia de los empresarios a someterse a los requerimientos de esta organización mafiosa.
Lo mismo cabe decir por lo que respecta a EiTB y a los demás medios de comunicación atacados, así como a los profesionales del periodismo. La solidaridad de toda la sociedad con el ejercicio de la función que tienen encomendada, así como el compromiso de sus trabajadores de ejercerla con la máxima honradez, son hoy, tras la publicación del comunicado de ETA, mucho más intensos que antes de que tan aberrante justificación se hiciera pública. Y es que son cada vez menos los ciudadanos que entienden que ETA pueda dictar los criterios por los que ha de regirse la información y mucho menos aún los informadores que se resignen a someterse a esos dictados. Por si los atentados que comete fueran por sí solos insuficientes para convencer a la ciudadanía de la indignidad de la banda terrorista, los comunicados con que se esfuerza por justificarlos sólo sirven para ponerle delante de los ojos su vileza más ruin, además de su carácter dictatorial y totalitario.